Malas noticias
21 enero, 2018
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Malas noticias abundan. Y nos quejamos mucho de que sea así. Pero abundan porque son las únicas a las que prestamos atención.

Las malas noticias generan morbo, tensión, disgusto. Mal que nos pese, nos tienen en vilo. Un cierto instinto de conservación nos hace estar alertas del mal que les ocurre a otros. El mal que quizá podría tocarnos a nosotros en algún momento.

¿Nos las tomamos como un aviso?

Malas noticias

Conflictos políticos, corrupción, desahucios, asesinatos, violaciones. Accidentes aéreos, catástrofes naturales.

Sucesos de todo tipo, y también económicos: suben los precios, se reducen las pensiones. No hace falta hacer ningún listado de ejemplos. Porque todos sabemos lo que son las malas noticias.

Incluso a nivel familiar, entre nuestros amigos y en el ámbito del trabajo. Se producen, y en el momento en que nos las cuentan estamos más alerta. Prestamos mucha atención a las malas noticias. ¿Quizá demasiada? ¿Existe alguna explicación?

Malas noticias y envidia

Ayer leía que uno de los rasgos más persistentes del ADN de los Españoles es la envidia. Es uno de los pecados capitales, pero en España está particularmente arraigado. Mucho más que en otros lugares del planeta.

Tanto es así que, en la novela “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”, de Vicente Blasco Ibáñez, uno de los personajes responde así al ofrecimiento de un genio.

“Pídeme algo para ti. Con la condición de que a tu mejor amigo le daré el doble”.

“Que me arranquen un ojo”.

Es decir, antes que ver que tu mejor amigo tenga el doble de bienes que tú, prefieres quedarte tuerto. Antes mutilación que envidia.

Unamuno y la envidia

Para Miguel de Unamuno, uno de los escritores españoles —además de vascos— más envidiados en vida, este tema le valió una novela magistral. “Abel Sánchez”. El mejor amigo del protagonista se pasó la vida envidiándole, deseándole todo mal al mismo tiempo. Atónito y rabioso ante la facilidad con la cual Abel era capaz de encontrar el éxito y la felicidad. Casi podría decirse que el protagonista de la novela es la envidia, y no Abel, quien la padece.

Lo grave es que Miguel de Unamuno se ha considerado un ideólogo de la “españolidad”. Seguramente de forma justificada. Porque más allá de su estilo literario sus ensayos se valoran como agudos, profundos y veraces.

En mi opinión la envidia tiene mucho que ver con las malas noticias. Ya que revuelve en nuestro fuero interno las pasiones más bajas de la venganza, el rencor y el odio. Y la envidia es una peligrosa vecina de todas estas emociones tan poco virtuosas.

Malas noticias y doble moral

Recientemente ha sido noticia el cierre de una publicación muy exitosa. Lo relevante es que mientras iba funcionando no era noticia. Cuando se cerró, fue el bombazo. Lo mismo ocurriría con un parque temático o la muerte de alguien.

Está claro que nos va el morbo. Lo que muere se ve tan bueno y necesario de repente. Aunque nadie lo comprara.

Dice Celia Cruz en “La negra tiene un tumbao”:

“Cuando la gente se muere —¡ay!— se dice que era tan buena. Tan buena cuando vivía, como la noche y el día —¿tú crees?”

Conclusión

La génesis de estas reflexiones está en una observación repentina. Me da que pensar que en las noticias lo más relevante siempre son hechos que parecen negativos para la sociedad.

De modo que me resulta difícil ponerle una conclusión a estas reflexiones, tan alejadas del masaje Tantra al que me dedico.

Siempre prefiero que sea el lector quien reflexione y decida. Tampoco deseo sentar cátedra con una reflexión tan simple y superficial como esta.

Como ya sabrás, me dedico a un tipo de masaje muy especial, que requiere control, consciencia y equilibrio. Encontrarás más sobre mí en www.pacotantra.com