Masaje para pasivos
12 febrero, 2018
0

Masaje para pasivos no significa exactamente lo que estás pensando. ¡Es mucho más!

Quienes me leéis habitualmente sabéis lo que opino acerca de los “roles sexuales”, tan específicos del mundo gay.

Aunque todas las etiquetas resultan muy útiles para entendernos, no creo que describan fielmente a nadie.

La industria del porno gay ha creado unos estereotipos con los cuales “hay que encajar”.

Aunque es cierto que cada cual tiene sus preferencias y su zona de confort.

Lo malo es que muchos hombres gay acaban siendo “caricaturas” del rol que han asumido. En otras palabras, han polarizado su zona espontánea hacia un esquema más incompleto.

“Soy pasivo. Así que creo que el masaje debería dártelo yo a ti.”

Me dijo recientemente un cliente.

Esto ¿me hace pasivo a mí por el hecho de ser masajista? Claro que no.

“Los pasivos acabamos siendo quienes lo hacen todo. Menos la iniciativa, pero llevamos el peso de casi todo. Que si la chupamos, que si nos ponemos en la postura más incómoda, que si pajeamos, que si recibimos la crema en la cara. Bueno, ¡pues yo estoy harto! Ahora quiero que me mimen a mí.”

Masaje para pasivos

Este comentario fue la gota que colmó el vaso. Así que decidí aclarar todos los puntos que hagan falta acerca de mi masaje.

“Soy pasivo, o sea que quiero chupártela.”

Este es otro esquema de lo más infundado. En el masaje erótico no hay sexo oral. No sería masaje. Excepto en el Masaje Fusión Tantra, que es una experiencia realmente especial. Pero es necesario que todos entiendan que el sexo oral surge en el Tantra de un modo natural, no como una práctica obligatoria. Ni compulsiva, como la viven algunos.

“Soy pasivo, per espero que entiendas que no voy a chupártela. Quiero un masaje de verdad.”

De eso se trata, exactamente.

En realidad, en el masaje no hay roles. No existe en pasivo y el activo. Existe el masajista y el receptor.

El necesario masaje para pasivos

“Mi pareja me ve como a un esclavo sexual. Como soy pasivo, tengo que obedecerle.”

Ser pasivo no equivale a ser sumiso. Aunque a según quien esta confusión le puede resultar ventajosa.

Recientemente atendí a un chico que disfrutó sobremanera del masaje. Desde el minuto 1, mientras le trabajaba los pies, hasta el final. Sus gemidos de placer, su sonrisa, su lenguaje corporal del disfrute sensual no admitían ninguna duda.

A veces, si el receptor lo desea, conversamos un rato tras el masaje. Y este chico me dijo:

“Como pasivo siempre me siento como obligado a hacerlo todo. O a que “usen” mi cuerpo de forma egoísta para el activo. Ya hace tiempo que me apetece que alguien me trabaje a mí, que me dé placer en todos los puntos erógenos de mi cuerpo. Es decir, exactamente lo que me has dado tú. Llegué, me eché y me pusiste a gozar sin que yo tuviera que mover un dedo. Creo que me lo merezco.”

Hablando de estereotipos…

Como bien señala el amigo David:

“Se confunde pasivo con sumiso, o activo con “machote-rudo”. Y no tiene nada que ver una cosa con otra. Otro gran error es confundir disfrutar de ser prenetrado con no poder tener iniciativa”.

Ni ser más alto, grande, más voluminoso o más rudo equivale a ser activo. Ni más afeminado significa ser pasivo. Seguramente la vida te dará ejemplos en todos los sentidos. De nuevo conviene insistir en que los estereotipos inducen no solo al error sino a la categorización de personas. Y estarás de acuerdo en que somos mucho más que etiquetas.

Conclusiones

No hace falta ser ni activo ni pasivo para disfrutar de un buen masaje erótico gay. Estos “roles” en realidad son esquemas muy reduccionistas del lenguaje de la sensualidad. Cuando se establece la complicidad necesaria, dejan de existir los roles.

¡No dudes en llamarme si tienes preguntas!

Paco: 676648226