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Estilo de vida gay

El futuro del sexo

El futuro del sexo se ve diferente a medida que cambia el presente. En otras palabras, a medida que pasa el tiempo. Como es lógico y como sucede con cualquier aspecto de la vida.

Hoy, como siempre, el futuro es una idea que abarca desde incertidumbres hasta planes.

Hace 15 años no hubiéramos imaginado cómo las redes sociales facilitan e impulsan el establecimiento de contactos que disfrutamos hoy. Nuevas tecnologías que implican nuevas posibilidades.

Como el sexo es comunicación, cualquier nueva vía que se abra para localizar personas y preferencias, en seguida ese desbordará con contenidos sexuales.

De todos modos, hay aspectos del sexo que no dependen de circunstancias meramente formales o mecánicas. Tal como ocurre con la comida, los viajes y el cine.

La dificultad, parte del morbo

Intento imaginarme cómo viviremos el sexo dentro de cinco años. Si será más fácil conseguirlo, si las prácticas serán más variadas o propias del «sexo a la carta«. Todo esto influye en cómo lo disfrutaremos.

Lo que me cuesta imaginarme más es si lo viviremos igual que hoy. Con esta cierta mezcla de prohibición, de tabú, de riesgo.

Porque, para mí, el sexo comparte algo muy importante con los misterios clásicos de la vida: la magia.

El futuro del sexo en el cine

Seguramente las películas que han abordado este tema ya nos parecen obsoletas. De forma lógica la visión del sexo-ficción ha variado según las décadas y sus novedades. Desde Woody Allen hasta Stanley Cubrick o Ridley Scott. Algunos cineastas se imaginaban mujeres-robot perfectas, obedientes y sumisas. Capaces de adivinar los deseos del caballero en cuestión. Otros han imaginado comunidades orgiásticas formadas exclusivamente por gente joven. Y heterosexual, si hablamos de cine «mainstream».

Hoy afortunadamente vemos el futuro con una mayor riqueza de matices. Para empezar, no lo identificamos exclusivamente con los robots ni con el comic —ambos géneros muy atractivos también. Ni con el ciber-sexo. Quizá porque hemos dejado de ver el sexo como una simple acción mecánica.

La dimensión emocional, a mi entender, ha enriquecido la visión que una mayoría de la gente tiene del sexo.

La tecnología y el futuro del sexo

El sexo no constituye una dimensión aislada de las sociedades. Por mucho que se trate de un tabú. Porque su forma y sus mecanismos siempre son un reflejo del resto de estructuras que conforman una sociedad dada. Es decir, el sexo es un vaso comunicante que participa de todo. Lo social, lo individual, lo carnal y lo espiritual.

¿Y lo tecnológico?

Curiosamente, es una de las primeras cosas que se inyectan de las novedades que aparecen. Así que, como ya vimos, el sexo y sus resortes han devorado también los «smartphones» y las «apps».

Como era de esperar, la tecnología ha tenido un impacto profundo en nuestra forma de relacionarnos. Gracias a páginas web —y sobre todo a las «apps»— tenemos la opción de encontrar fácilmente otras personas. Concretamente, personas que encajan en nuestras preferencias y que buscan exactamente lo mismo que nosotros.

Otro tema ya es «ponerse de acuerdo» y el comportamiento adecuado o no de los contactos.

Los factores cuándo, dónde y quién se han resuelto de maravilla en la ecuación de las apps. El tema que queda por estudiar más a fondo es el «cómo». Algunos de mis amigos me cuentan cosas como:

«El tío estaba buenísimo. Pero el polvo fue en un lavabo de un bar. Así que un desastre. No sé cómo se llama. Ni si volveré a verlo, aunque me encantaría pasar una noche con él, con más tiempo».

De nuevo aparece el tema más recurrente: las emociones. Para quien no las valore, el sexo mecánico y sin implicaciones personales siempre funcionará.

¿Adiós a la seducción?

No creo. Simplemente la seducción cambia de lenguaje y de resortes. Seducir no es otra cosa que convencer antes de vencer. Y el arte de la persuasión también se transforma y se afina.

  • Hay quien seguirá rindiéndose al sentido del humor.
  • Para otros, las imágenes explícitas valen más.
  • El factor tiempo, la cadencia y la progresión de los recursos empleados en la seducción son un factor sutil. Aunque no menos relevante.
  • Seducción cero: al grano. También es una forma de convencer.
  • Puede que desarrollemos nuevas tecnologías. ¿Quizá aprendamos a emplear las feromonas?

Por suerte, seguirá habiendo de todo. Si hay cosas que caracterizan a la especie humana son el caos, la diversidad y el carácter único del individuo.

El sexo y las emociones

Siendo racionales y científicos, no deberíamos hablar de emociones aquí. El tema es el  futuro del sexo, ¿verdad?

La humanidad ya aprendió a separar el sexo de la reproducción. Y en las últimas décadas se le ha desprovisto también de algunos instintos muy atávicos. La posesión y la exclusividad también se han desprendido del concepto de sexo. Al menos para grupos de personas nada minoritarios.

Pero no hay nada más intenso y más humano que trufar el sexo con emociones. Desde mi lado como persona y como profesional de erotismo no puedo dejar de valorar la cercanía y la empatía. Las emociones son muy relevantes. Porque son un canal para comunicar sensualidad y deseo.

La satisfacción sexual a menudo depende de cómo se construye la experiencia de comunicación íntima. Tanto en masaje erótico como en sexo. Tanto a nivel profesional como personal.

El futuro es ya

Recuerdo que a los 13 años deseaba fervientemente cumplir los 18. Solo porque a esa edad ya nadie podría limitar mi vida sexual.

El sexo es uno de los deseos más fervientes, más difíciles de controlar. Así como el hambre sufre el protocolo de los horarios, el sexo no —o no debería.

Aunque la paciencia es una virtud muy sabia, nadie puede, ni sabe ni desea esperar cuando el deseo hierve.

Así que atrévete a vivir, a experimentar y a descubrir. Porque el sexo no es para el futuro.

El sexo no entiendo de futuro porque su momento es ahora.

Mi oficio es el masaje erótico. Pero la sexualidad y el placer sexual tienen un papel relevante en mi visión del masaje tántrico.

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¡Nos vemos pronto en Barcelona!

Por Paco

Me llamo Paco. Soy un masajista masculino especialista en masajes prohibidos por su alta carga de morbo y secretismo. Mi discreción es total para protegerte. Disfrutar de un masaje prohibido puede ser una decisión difícil, pero es tan legítima como placentera. ¡te encantará!