Factor culpabilidad

Factor culpabilidad
Factor culpabilidad

El factor culpabilidad interviene en el momento de elegir qué masaje contratas. Porque en el fondo siempre existe esa tentación de inclinarse por lo «más diferente». Por no decir «caprichoso».

Soy hombre y me va el morbo, de modo que, ¿para qué engañarnos?

A nadie le amarga un dulce así que…

A menudo la disyuntiva aparee cuando estabas buscando un masaje terapéutico. Pero las opciones te confrontal con la idea de disfrutar de un masaje que se adentra en el universo de la sensualidad… y del placer.

El masaje erótico gay.

Factor culpabilidad

Necesitaba urgentemente un masaje. Te encontré, pero vi que tus masajes tienen un punto más que especial. Reflexioné. Imaginé qué diría mi pareja. Sentí una culpabilidad anticipada. Y pasé al siguiente resultado de búsquedas. Así, una y otra vez. Hasta que me dije ¡qué cojones! ¡Lo quiero y lo merezco! Y aquí me tienes».

Al final «todos acabamos picando», en palabras de otro de mis clientes.

El temor al pecado, a realizar acciones que comportan arrepentimiento. Resumiendo: miedo.

Porque en el fondo el sentimiento de culpa es una forma de miedo. Miedo a ser juzgado por un ente superior. Llámalo Dios o llámalo pareja o familia. Algunos incluso me comentan:

No puedo contárselo ni a mi mejor amigo. No lo entendería».

El temor a ser juzgados nos contiene de muchos actos que en realidad deseamos.

Dicho sea de paso, muchos dicen «no pago por sexo«. Es otra forma de librarse de posibles culpas.

Tentación y factor culpabilidad

Las tentaciones son exactamente esto: un deseo muy intenso. Y de doble filo.

A veces deseamos cosas que no podemos pagar. Pero las tentaciones peligrosas de verdad son las que sí están a nuestro alcance.

Nos han educado desde muy pequeños que las tentaciones se combaten. Se evitan y se «superan». Tras haber «vencido» podemos colocarnos la medalla.

¿Medalla a qué? Porque ¿cuál es el mérito de evitar algo tan legítimo como la sensualidad?

Lógicamente hay muchos tipos de tentaciones, algunas de ellas con peligro físico o psíquico real. Cuando no directamente perjudiciales para terceros.

Aunque aquí solo hablo de tentaciones eróticas. Son las que forman parte de tu universo mas privado, tu jardín secreto. Es decir, son actos que solo te afectan a ti.

Factor culpabilidad y morbo

Justamente lo más prohibido suele ser lo más anhelado. Llámalo «interesante por difícil». El mérito de las decisiones difíciles es este. Además, se premia al tener la certeza de que se ha tomado la decisión correcta.

No hay morbo sin peligro».

Me comentaba un cliente asiduo. Le doy toda la razón. Si el masaje erótico gay fuera algo cotidiano dejaría de tener su gracia. Huelga decir que él debe escapar del control de su pareja, lo cual acrecienta su sensación de peligro y aventura.

Y ese cosquilleo del peligro dispara el morbo. Él considera que está cometiendo un acto que merece la desaprobación de una tercera persona. Y por eso mismo lo desea más. Así, su excitación sexual es extrema.

¿Lo intentamos con el masaje desnudo? ¡Es el más solicitado!

Si deseas preguntarme algo, no dudes en llamarme. ¡Estaré encantado de atenderte!

Paco: contáctame.

Si necesitas sugerencias acerca de otros masajistas te recomiendo a John. Y al escort gay Jorge.

Y es que existen unas pocas pero muy personales contraindicaciones del Tantra.

Por Paco

Me llamo Paco. Soy un masajista masculino especialista en masajes prohibidos por su alta carga de morbo y secretismo. Mi discreción es total para protegerte. Disfrutar de un masaje prohibido puede ser una decisión difícil, pero es tan legítima como placentera. ¡te encantará!