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Estilo de vida gay

La próxima vez

La próxima vez, respira hondo, disfruta del perfume de azahar, sé consciente de la sensación de bañarte en agua de mar.

En una palabra: vive.

Porque a veces pasa un tiempo muy largo entre una oportunidad y la próxima.

Todos estamos comprobando en primera persona cómo la vida tiene imprevistos capaces de alterar el curso de los deseos.

Esta mañana recibí este menaje de un cliente.

Paco, no sabes cuánto me arrepiento de no haber venido en febrero. ¡Quién me iba a decir lo que iba a pasar!

Y es que a veces dejamos pasar oportunidades porque «la vida es muy larga». Siempre esperamos que lo sea, pero la vida también nos enseña que es traicionera, y que cualquiera de sus pilares puede sufrir una grieta que acabe desmoronando el resto de las columnas.

La próxima vez

La consciencia del aquí y ahora es muy enriquecedora. Quienes saben disfrutar del momento justo de oler el perfume de azahar lo saben. No podemos atraparlo como en una foto.

Ni siquiera una foto es capaz de llevarnos a ese momento. Podemos evocar esas sensaciones, pero no equivale a vivirlas.

Lo único que podemos vivir es el presente. No hay «baterías» ni cajas donde atraparlo.

Porque el presente se nos escapa constantemente.

La cultura del futuro

Vivimos inmersos en planes que solo sirven para el futuro. Un futuro abstracto, ideal, que no llega nunca.

¿Recuerdas qué planes tenías para el 2020?

No hablo solo de los planes que maquinaste hace 10 años, también de los más recientes.

Tu forma de vida, tu plenitud personal, tu proyecto profesional. Ya deberías tenerlo y vivirlo todo tal como lo imaginaste en el pasado. Pero quizá sigues pensando en otro futuro más lejano.

La vida se escapa cada segundo

Y atraparla es imposible. Pero sí es posible vivir exactamente lo que deseas —dentro de tus posibilidades, claro.

Si hoy puedes disfrutar de tus recuerdos, es porque en el pasado viviste esos momentos. Lo cual también fue una inversión para el futuro, pero sin «empujarla» hacia adelante, sino viviéndola.

Quizá justamente recuerdas los momentos en que menos pensabas en el futuro. En esos instantes estabas inmerso en tu presente.

Consecuentemente, no hay nada mejor que podamos hacer que vivir hoy para la felicidad de hoy, que además te da la alegría para el mañana, si realmente te importa.

Son más los amigos que me dicen esto:

Decidí hacer lo que realmente me gusta. Según mi familia «lo dejé todo». Pero lo que dejé era ese trabajo tan esclavo. Me puse a hacer lo que realmente me gusta. Mi pasión, mi vocación. No me arrepentí jamás. Es más, ¿por qué no lo hice antes?

Aunque haya momentos difíciles, se superan. Por otro lado, nunca nadie me ha dicho lo contrario.

Este ejemplo, aunque se inscribe en el terreno de lo laboral, también vale para lo emocional.

Pensé que jamás encontraría otro amor igual. Es cierto que pasé unos meses deprimido e incluso arrepentido de haber terminado con fulanito. Pero ahora cuando miro atrás veo que fue un acierto. Salí de una relación tóxica y he encontrado un amor mucho mayor, de verdad y que además me apoya como nadie.

Hoy es hoy

Este e un argumento muy socorrido en la publicidad. Que si la caja roja, que si celebrar la navidad.

No siempre debemos aplicarlo al consumo. Porque en la vida hay aspectos mucho más relevantes.

Las relaciones personales, por ejemplo. No pueden dejarse para el futuro. Ni siquiera tener fe de que «mejorarán». Simplemente porque el tallo de un árbol no es una semilla. Y una persona que es como es, no cambiará en el futuro. En otras palabras, lo que hagas hoy no puede cambiar lo que ya hiciste en el pasado.

La cultura de la fiesta

Si no viviéramos el hoy, no habrían fiestas.

La fiesta es la expresión más mediterránea y optimista del presente.

A menudo la fiesta se ve como algo superficial, especialmente cuando equivale a quemar salud, tiempo y dinero de un modo acelerado y sin aportar mucho más que inconsciencia y evasión.

Pero, como en todo, existen muchos tipos de fiestas. La que deseas es seguramente la más sana en todos los aspectos.

La fiesta reúne en su esencia toda la intensidad de la vida. Es la orgía de lo social, del disfrute del presente y del olvido del pasado y del futuro.

Un ejemplo personal

Tu vida, ¿es una fiesta? ¿Le dedicas algún espacio a vivir el presente?

Hace algunos años se emitía un anuncio en la televisión cuyo slogan era:

En tu vida ¿hay emoción?

Esa pregunta tan básica me hizo reflexionar unos segundos. Mi respuesta inmediata fue «no». De hecho, estar viendo la televisión ya era un mal síntoma.

Pocos meses después estaba viviendo en Rio de Janeiro, donde me hicieron esta foto comiendo carambola.

No deseo que mi experiencia personal sea extrapolable a nadie más. Simplemente es un ejemplo extremo. Y no lo digo como para «dar ejemplo» sino en el sentido de «muestra».

Como en Barcelona no era capaz de ver ni el presente ni el futuro, me permití una apuesta así de arriesgada. Pero nunca me arrepentí de haber vivido ni aprendido todo lo que aprendí y viví en Rio. Después de dos años volví a Barcelona totalmente renovado en muchos aspectos.

Puedes comprobarlo en mis relatos eróticos, especialmente en Sebastião.

Conclusiones

Las conclusiones deben ser siempre personales, así que no quiero inducirte a pensar de una forma incoherente con tus esquemas.

Plantearse algo ya es un gran paso.

También pienso que este momento no es el mismo para todos. Cada cual está en su propia fase. Especialmente ahora.

La próxima vez

Esperar a la próxima vez que ocurran cosas es perder todo el tiempo entre hoy y ese momento futuro.

Por cierto, ¿cómo afecta a mi trabajo el coronavirus?

Seguro que a ti también te ha cambiado la vida. Lo bueno es que esta situación puede verse como una gran oportunidad.

Así que ¡hay se sacarle el máximo partido!

¡Un abrazo!

Paco

Por Paco

Me llamo Paco. Soy un masajista masculino especialista en masajes prohibidos por su alta carga de morbo y secretismo. Mi discreción es total para protegerte. Disfrutar de un masaje prohibido puede ser una decisión difícil, pero es tan legítima como placentera. ¡te encantará!