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Estilo de vida gay

Libido y confinamiento

Libido y confinamiento tienen una relación desigual, cambiante y a menudo frustrante.

Todas las situaciones que se diferencian de la rutina tienen un efecto inmediato muy intenso. Pero los cambios también pueden transformarse en rutina.

Cuando hablamos de confinamiento, puede ser que hablemos de circunstancias diferentes.

Existen los confinamientos involuntarios por detención, por estar preso, por secuestro. Y el confinamiento voluntario con la pareja, al más puro estilo clásico «luna de miel». Todos ellos son muy distintos por la forma de imponerse.

Y hoy día, marzo de 2020, estamos hablando del confinamiento domiciliario a causa de la pandemia de virus. Se trata den confinamiento no del todo voluntario sino necesario.

Libido en la prisión

Existen numerosas películas porno que transforman el presidio en una experiencia irresistible de tan deseable. No hace falta comentar que este tipo de películas son fantasías que se abstraen mucho de la realidad.

En ninguna penitenciaría tienes intimidad. Ni tan siquiera puedes masturbarte cuando quieres.

Evidentemente, la carencia y la igualdad de condiciones entre los que «conviven» desarrollan relaciones con el tiempo.

Hay quien dice que la vida de una persona libre tampoco es mucho más «libre». Del trabajo a casa, horarios, estrés, agotamiento y rutina. Podemos tener una sensación de esclavitud, pero estar en nuestras casas no es comparable a la ausencia de libertad de movimientos y de actividades que sufren un preso o un secuestrado.

Es posible que se desarrollen cierto tipo de relaciones en la cárcel. Algunas de ellas son duraderas, pero se transforman —y mueren— al salir de prisión.

En cuanto a los secuestros, a veces se da el famoso «síndrome de Estocolmo», la relación entre el secuestrado y el secuestrador. Los psicólogos saben explicarlo mejor que yo. Evidentemente es una relación supeditada al final del secuestro.

Las fases de libido y confinamiento

Existe una fase inicial de «shock». El primer día, la nueva situación acapara toda la atención de la mente.

Pero la energía sexual, al ser una pulsión primaria y por lo tanto, instintiva, hace su aparición al segundo o tercer día.

  • Shock inicial
  • Fase creciente
  • Intensidad máxima
  • Fase decreciente
  • Rutina y aburrimiento
  • Repuntes puntuales

Lógicamente la duración de cada fase difiere para cada persona.

En la fase creciente se descubren cosas nuevas, se encuentran soluciones nuevas. Resumiendo, el sexo o la masturbación se adaptan a las nuevas condiciones, más restringidas. Es cuando la creatividad da sus mejeros frutos.

la intensidad máxima no es una fase muy duradera

Libido y confinamiento en pareja

Sea un confinamiento voluntario o no, los primeros días serán de desfogue. Al fin y al cabo, una pareja está junta por deseo mutuo.

Mis vecinos, bastante fogosos de por sí, tuvieron una escalada de frecuencia sexual muy considerable los primeros días del confinamiento. Incluso de madrugada, la cama aporreaba los tabiques con furia.

Es una forma de «recuperar tiempo perdido». Y seguramente sirve de «laboratorio de experimentos». Es el momento de probar cosas que no has pedido antes, y de sorprenderte de lo que tu pareja es capaz.

Con el paso de los días, la frecuencia iba decayendo. Fue cuando me propuse preguntar acerca de esto a las personas de mi entorno inmediato. Así que he recolectado datos de diferentes fuentes.

Uno de mis clientes me comentó:

Después de una semana, echo de menos a un amante en concreto.

Se trata de un chico casado, que está confinado junto a su marido. Pero la variedad en cuanto a parejas sexuales también es una necesidad humana legítima.

Cuando falta la variedad, falta el «aire fresco».

Quiero a mi marido, y tenemos buen sexo juntos. Pero me faltan las cosas que hago con el otro.

Los primeros días de confinamiento

Son días de mucho deseo sexual. Es cuando los confinados empiezan a buscar alternativas. Exploran desde el sexo telefónico a compartir fotos, luego vídeos, y finalmente el sexo cam2cam.

Lo noté claramente en mis conversaciones con clientes. Empezaron a me proponerme video-conferencias.

Con el paso de los días, las peticiones se fueron orientando hacia los relatos eróticos. La lectura, la masturbación como alivio o conformidad, son formas más intelectuales de afrontar el deseo.

Una pequeña cantidad excepcional han hecho caso omiso a las órdenes de confinamiento y han visitado o recibido visitas para encuentros sexuales. Evidentemente son ajenos al riesgo que esto comporta.

Aburrimiento y frustración

A medida que pasan los días y las semanas tenemos la sensación de haberlo probado todo. Es cuando las cosas posibles empiezan a aburrirnos.

La imaginación cae en la tentación de desear precisamente todo lo que ahora es inviable. Viajes, nuevos encuentros, nuevas experiencias.

La parte positiva es que empezamos a hacer planes.

Libido y confinamiento: más planes

Cuando termine el confinamiento intentaremos hacer realidad todo lo que en estos momentos no podemos llevar a cabo. Son los deseos para el futuro.

Esto es lo que escribo hoy, un día antes de haberse cumplido la tercera semana de confinamiento. Iré actualizando esta entrada conforme obtenga más datos.

Mientras, te invito a que también explores mi web inicial acerca de masaje Tantra gay.

¡Nos vemos pronto!

Por Paco

Me llamo Paco. Soy un masajista masculino especialista en masajes prohibidos por su alta carga de morbo y secretismo. Mi discreción es total para protegerte. Disfrutar de un masaje prohibido puede ser una decisión difícil, pero es tan legítima como placentera. ¡te encantará!