Masaje y follamigo, nuevas ventajas sin compromiso

Masaje y follamigo
Masaje y follamigo

Masaje y follamigo son dos conceptos que encuentran su intersección en el masaje erótico.

El término «follamigo» apareció mucho antes de la pandemia que sufrimos. Aunque quizá toda la situación del confinamiento ha venido a complicarlo por un lado y a simplificarlo por otro.

Masaje y follamigo

Ya conocemos las diferencias entre ambos términos. El masaje es un oficio y el follamigo es un tipo de relación.

Quienes acuden a un masajista gay es porque necesitan disfrutar de este servicio. Tiene muchas ventajas y beneficios que puedes consultar en el enlace.

Llamamos «follamigo» a una persona con quien contamos únicamente para tener sexo. Ni cenas, ni cines, ni fiestas ni presentar a amigos —y menos a la familia.

Una minoría de follamigos se atreve a pasar juntos un fin de semana.Y una pequeña proporción de estos follamigos tienen pareja. Es decir, el follamigo asume el papel del amante. Puede ser que el follamigo tenga otras relaciones —o no.

De todos modos, conviene enfatizar que «ser follamigos» no equivale a ser una pareja abierta, ya que no existe un proyecto de futuro. Funciona mientras funciona, y se evitan los dramas que conllevan las rupturas o las excusas para no verse.

Si cuadra, cuadra.

Es la máxima expresión de la libertad multiplicada por la química sexual.

La asiduidad

Como ya habrás adivinado, yo no veo a mis clientes como «follamigos», ya que son ellos quienes deciden de forma unilateral cuándo vienen y qué tipo de masaje desean. Además, mis servicios son de pago.

Con los años, muchos de mis clientes se han convertido en asiduos. Cada cual tiene su ritmo, una cadencia diferente ya sea semanal, mensual o trimestral. También los hay que aparecen cada dos años, y siempre es como si nos hubiéramos visto la semana anterior.

Porque me resulta fácil establecer relaciones de confianza y complicidad.

Tengo la sensación de que recuerdas las cosas que hablamos hace tiempo, y que realmente sabes cómo tratarme porque «me aprendes» con el tiempo.

Y es cierto. A veces puedo olvidar un nombre, pero nunca una cara o una química personal concreta. No basta con afirmar que este trabajo es mi vocación. Mi vocación está también en recordar y reconocer la individualidad y unicidad de cada uno de los amigos que acuden a mi servicio de masaje.

¿Puedo ser tu follamigo?

Muchos clientes desean cambiar nuestra relación, pidiéndome que yo también decida cuándo vernos.

Siempre comento que es bueno no confundir los términos. Una relación que funciona tal como nació probablemente seguirá funcionando igual de bien sin cambiar los términos. Además, el cliente sigue teniendo la misma libertad de siempre para acudir en cuanto lo desee.

Masaje y follamigo, ventajas comunes

Como conclusión, y si vemos el masaje como un tipo de relación, comparte las mismas ventajas que el follamigo. Y una más por añadidura, y es que solo tú decides cuándo acudir al masaje.

Ser cliente de mis masajes te da esta libertad extrema, el nunca tener que dar explicaciones de nada y decidir dónde y cuándo disfrutar de mis mejores masajes.

¿Te sientes atraído por mí?

Me preguntan algunos clientes. La respuesta está en la química. Yo contesto con ¿crees que me excito contigo y que tenemos química? Tu respuesta es la respuesta.

Mientras decides cómo deseas vivir tu vida y qué dejas para mañana, comprueba el fascinante masaje desnudo, el incluso mejor Tantra Fusión y, si deseas una lectura amena y morbosa, —de las de una sola mano— descubre los mejores relatos eróticos gay.

Siéntete libre de contactarme para preguntar lo que necesites saber.

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Por Paco

Me llamo Paco. Soy un masajista masculino especialista en masajes prohibidos por su alta carga de morbo y secretismo. Mi discreción es total para protegerte. Disfrutar de un masaje prohibido puede ser una decisión difícil, pero es tan legítima como placentera. ¡te encantará!