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Masaje legítimo gay

El masaje legítimo gay consiste en un masaje terapéutico.

Como todos sabemos, un masaje terapéutico es un trabajo para el bienestar físico, muscular y articular.

Pero evitando las zonas íntimas, y por supuesto evitando cualquier estimulación sensual o erótica.

En otras palabras, un masaje terapéutico no tiene «final feliz».

Pero, los que piden específicamente este masaje legítimo, ¿realmente desean un masaje terapéutico?

Ahí vamos.

Resulta curioso cómo muchas de las llamadas que recibo son de hombres que desean un masaje terapéutico.

«¿Supongo que será más barato que un masaje erótico?»

Lógicamente, pues se trata de un servicio diferente en muchos aspectos.

Pero lo que el cliente desea no es exactamente un masaje terapéutico. Veamos qué pasa.

Masaje legítimo gay

El término «masaje legítimo» se ha acuñado, cómo no, en Estados Unidos. Este país lo rige una sociedad con una cultura dualista, donde las cosas se categorizan entre buenas o malas, legales o ilegales.

Ya puedes imaginar que todo lo erótico, sensual y sexual es «ilegítimo». Aunque no va a ser en esta entrada donde vamos a discutir la moralidad de lo ilegítimo.

Volviendo a los clientes de masaje, existen personas con una inteligencia asombrosa. Realmente superior. Para empezar resulta interesante que llamen a un masajista tántrico o erótico pidiendo un masaje de otro tipo.

En segundo lugar desean que les atienda un masajista gay. Si lo que deseas realmente es un masaje excelente, seguramente tu criterio no será el de «masajista gay». Probablemente sea el de «masajista terapéutico». Aunque si además es gay, mejor. ¡Lo entiendo! Existe una complicidad entre nosotros.

Pero en el caso del masaje terapéutico la orientación sexual no debería influir en tu decisión. Y si influye, es que no estás siendo sincero contigo mismo —y con el masajista a quien te diriges.

Aun así existen chicos de todas las edades que conciertan una cita conmigo.

Muy a sabiendas y quizá porque el precio del masaje terapéutico y del quiromasaje gay es inferior al de cualquier masaje sensual. O de cualquiera que incluya el famoso final feliz.

Sorpresas previsibles

La sorpresa se produce en el momento en que el cliente pregunta:

«¿Puedo tocarte la polla?»

Este es justamente el momento en que le planteo las dos opciones. Dos opciones que han estado siempre disponibles. En este momento, el cliente debe elegir cómo desea continuar la sesión:

  • Seguimos el masaje terapéutico
  • Pasamos a masaje erótico con un precio superior

Normalmente la calentura del cliente es tal que acepta el precio superior del masaje erótico. Entenderse es así de fácil.

La desventaja para este tipo de clientes es que han perdido todo el tiempo que llevábamos de masaje. Esos 15 o 20 minutos podrían haber sido más morbosos.

Masaje legítimo gay y erotismo

Entiendo que da mucho morbo visitar al masajista que has elegido. Por diferentes factores tales como sus fotos y su aspecto físico. También la descripción de sus servicios eróticos para hombres gay.

Aunque no comparto la estrategia del engaño. Somos adultos. Yo siempre doy por entendido que ambos hablamos el mismo idioma. Y sobre todo entiendo que somos sinceros.

Alguien que me pide un masaje terapéutico lo recibirá. Sin los «extras» que pueden resultar ofensivos a muchos hombres que realmente desean un buen masaje terapéutico.

Y cuando alguien desea un masaje morboso, es esto lo que realizo. Soy honesto en todo momento. Cuando explico mis servicios, antes, durante y después del masaje.

Masajes terapéuticos

Servicios eróticos.

Acerca de mis servicios eróticos, los más demandados —y de largo— puedes leer estos testimonios. Y también estos relatos eróticos para que imagines de un modo realista cómo se desenvuelven.

Masaje erótico gay

Hay mucho más que conversar acerca de los masajes gay. Es un mundo más extenso del que muchos imaginan.

Si tienes dudas contáctame cuando lo desees. Estoy abierto a responder todas las preguntas que me hagas. Puedes estar seguro de la veracidad de mis respuestas.

Contáctame directamente.

Sigue explorando mi blog acerca de masaje tántrico gay en Barcelona: www.pacotantra.com

¡Nos vemos pronto!

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Pagar por sexo: ¡nunca!

«Pagar por sexo es algo que no haría nunca» es una frase que oigo con cierta frecuencia.

El motivo es que muchas personas aún confunden el masaje erótico y el masaje tántrico con un servicio sexual explícito.

Como veremos, el masaje erótico no equivale a sexo. Existen numerosas diferencias, que son las que justifican que se usen nombres diferentes para diferenciar y distinguir oficios y prácticas que no son iguales.

De todos modos, y aunque el masaje erótico fuera un servicio sexual, pagar por sexo no sería nada malo. Ni vergonzoso, ni humillante para nadie. Humillante para nadie siempre y cuando el profesional que ofrece este servicio lo haga de forma voluntaria. Y si además se siente correctamente remunerado.

Tampoco es humillante para quien lo contrata. Sería equivalente a decir:

No compro ropa porque ya tengo.

Nunca pagar por sexo

«Nunca pago por sexo, pero nunca. Que conste que quiero probar tu masaje Tantra por un tema de curiosidad».

No hay ningún problema. Como dije en la entrada, el masaje erótico no es sexo. No estás pagando por sexo sino por una experiencia diferente.

«No veo la diferencia. Explícamela, por favor».

Existen muchas diferencias, aunque de momento podemos empezar analizando las similitudes.

Es cierto, ambos servicios se pueden comparar. ¿Cuáles son los factores comunes?

  • Es un servicio íntimo
  • Personal y privado
  • Alcanzas el orgasmo si lo deseas
  • Aporta satisfacción sexual
  • Existe genitalidad

Por qué el masaje no es sexo

No puede llamársele sexo al masaje porque el masajista no emplea sus órganos genitales. Tampoco recibe el mismo placer que el receptor del masaje. Su función es la de crear y dar placer, no la de compartirlo. Ten en cuenta que tanto mujeres como hombres decidimos libremente cuál es nuestro oficio.

La actitud del masajista es la de una persona que presta un servicio. El masajista usa un protocolo profesional, es decir, no improvisa. El masajista conoce y emplea una serie de técnicas, que en el caso del masaje Tantra requieren una formación específica.

En dos palabras, el masajista está desarrollando un trabajo con un objetivo de servicio.

En cambio, los trabajadores sexuales improvisan. Incluso realizan exactamente las posturas o prácticas sexuales que les piden los clientes.

Durante un masaje el receptor no «usa» el cuerpo del masajista a su libre albedrío. Tampoco tiene acceso a sus genitales o a su boca sin restricciones.

«Pero hay masajistas que practican sexo. Te lo ofrecen «de estranquis».

Seguramente, pero también te adelanto que habrá poco masaje. Seguramente la sesión durará 10 o 15 minutos, lo que tardes en eyacular.

«Si sexo es follar…»

Si al sexo lo llamamos «follar», ninguno de mis clientes puede decir que ha tenido sexo conmigo.

En cambio, han experimentado un placer sexual que supera en mucho algunos de sus «polvos». Como dicen varios de mis clientes:

«Este ha sido el mejor polvo de mi vida».

Insisto: sin sexo.

¿Es difícil de entender? Sigue leyendo. O mira uno de los relatos eróticos gay que describen mis sesiones enteras de masaje.

El masaje erótico gay dura bastante más que un «polvo normal», precisamente porque consiste en prolongar el placer. Empleo técnicas de control de eyaculación y estímulos eróticos que prolongan el disfrute.

Uno de los objetivos más relevantes del masaje erótico —y del masaje tántrico en especial— es el disfrute prolongado. Una hora, hora y media, dos horas.

Durante este tiempo se crean complicidad y confianza. Algo muy especial que un chapero solamente puede crear a base de varios encuentros. Y con mucho interés por ambas partes.

«La sensación de intimidad que tuve durante tu masaje supera la que tengo con mi pareja».

«Después de salir del chapero siento vergüenza. Contigo, no».

«No busco follar. Busco un masaje de calidad, sensual, morboso, erótico. Una experiencia que me aporte algo más que una paja y más que un polvo con un desconocido».

Lo que no contiene un masaje

Si algún amigo te hace creer que durante un masaje erótico practicarás algún tipo de penetración, de besos —del color que sean—, desconfía de él. Seguramente jamás ha acudido a un masajista erótico.

Me he resistido durante años a practicar sexo oral con mis clientes. Recientemente he incorporado el menú Tantra Fusión como una forma de acceder a las peticiones reiteradas de clientes que atiendo desde hace 10 años. Insisto que es una práctica adicional que no considero masaje.

Si deseas servicios sexuales gay te sugiero a Matt y sus amigos: Benito, Leo, Tom, Jorge…

Vergüenza y pagar por sexo

La vergüenza es propia de sociedades culpabilizadas. Tanto las religiones como las morales sociales han dedicado milenios a culpabilizar el sexo.

Seguramente por este motivo existe esa etiqueta vergonzante. Usar los servicios de un profesional del sexo está mal visto, y por lo tanto no se comenta abiertamente.

Existe la creencia de que quien solicita estos servicios es porque «no liga». O porque no sabe «conservar una pareja» por algún motivo más vergonzante que el sexo. O simplemente que es una persona «viciosa».

Está de más decir que no contemplo ninguno de estos motivos como relevante.

Hoy en día las personas pagamos por lo que nos apetece.

Un poco como el tema de Alaska en «¿a quién le importa?»

Exactamente. Porque no es asunto de nadie lo que hagamos en nuestra vida íntima. Que por algo se llama «privada». Cada cual lo comenta en el círculo o con las personas que estima más adecuadas.

«Tengo derecho a mi jardín secreto. Ni siquiera mi pareja sabe en qué consiste este jardín que es solo mío. Y la gracia está justamente en que es secreto».

Como verás, el morbo secreto es otro de mis grandes temas preferidos.

Reserva tu masaje gay

Si necesitas información más detallada sabes que puedes contactarme a través de distintos medios.

Te invito a explorar también mi web clásica www.pacotantra.com

¡Nos vemos en Barcelona!

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Preguntas curiosas sobre masaje

Hay una infinidad de preguntas curiosas sobre masaje. A mi entender merecen un capítulo especial en este blog.

Algunas pueden ser divertidas, otras rayan con lo absurdo, pero todas ellas son la expresión auténtica de personas que buscan una primera experiencia en masaje erótico gay.

Preguntas curiosas sobre masaje

«¿Los precios de tus masajes son porque la gente más espiritual tiene menos dinero y los más carnales tenemos más?»

Lógicamente la respuesta es «no». Las personas espirituales y las carnales son transversales en todos los aspectos sociológicos y económicos. Por lo tanto, también en cuanto a niveles de ingresos.

No hay más que pensar en Richard Gere, un hombre muy afortunado y rico, y extremadamente espiritual. Así que los precios no se corresponden a este criterio sino a otros.

«Por qué el masaje no incluye sexo oral ni penetración? Ya que, según tú, te pones tan cachondo, ¿por qué no llegar hasta las últimas consecuencias?»

La propia definición de «masaje» lo dice todo. Alguien que desea una relación sexual completa no busca un masajista.

Aunque es cierto que en los países árabes y en Asia la palabra «masaje» se usa como eufemismo. Legalmente no se pueden publicitar ni ofrecer servicios sexuales. En cambio en Europa los servicios sexuales están permitidos —si no, en una zona gris. Aquí llamamos las cosas por su nombre.

Otro factor es el personal. El masaje erótico es el límite profesional que uno se impone. Los masajistas empezaríamos haciendo masajes y acabaríamos todos de escort. Pero no es así.

Lo mismo ocurriría con los guías turísticos, por poner un ejemplo. Te empiezan explicando la ciudad y terminan explicándote el dormitorio. Así que cada uno tiene sus límites tanto personales como profesionales.

Un cliente muy ocurrente me dijo:

«O los dentistas. Empezarían metiéndote el taladro para acabar con su polla en tu boca. Pero no mola con todos».

Más preguntas curiosas sobre masaje

«La palabra «final feliz» viene de las peluquerías chinas?

Indirectamente, sí. Las peluquerías chinas han sido el canal que más ha dado a conocer este concepto, que ya se ponía en práctica en centros de masaje terapéutico.

Una vez visto el negocio, también se apuntaron las peluquerías, quizá por no resultar tan evidentes y aportar —inicialmente— una cierta discreción.

Y la ganadora de las preguntas

«El Tantra sirve para iluminarse, ¿no es cierto?»

Mi respuesta fue «sí». Esta es la realidad.

Ante mi estupor este hombre me dijo:

«Vale, quiero un Tantra de 30 minutos».

La iluminación espiritual tomada en serio es un proceso de años. Creo que no hace falta ni explicarlo. Porque es un proceso vital, no mensurable en horas y menos en minutos. Además, la humildad de quienes la alcanzan no les permite decir que la alcanzaron.

El Tantra es uno de los caminos. El masaje Tantra, en concreto, es una disciplina orientada a lograr efectos posibles a corto plazo. Las sesiones de masaje que ofrezco van desde los 45 minutos —aunque es imposible alcanzar la «iluminación express» en tan poco tiempo— hasta las dos horas.

«En el masaje Tantra te corres sin contacto físico ¿verdad?»

Si no existiera contacto físico de piel con piel difícilmente se llamaría «masaje». Existen terapias como el Reiki que pueden ser muy intensas incluso evitando el contacto físico. También pueden llegar a transmitir una intensidad erótica sorprendente. Pero el masaje Tantra que practico yo consiste en contacto físico.

Existen personas que logran un orgasmo e incluso eyacular sin manipular los genitales, eso sí. Si te interesa este aspecto, te animo a que leas mi entrada eyacular sin manos.

Sobre este tema también encontrarás más datos en mi post sobre energía sexual.

Si tienes más dudas, ya sabes: escribe o llama.

Sigue investigando en este blog, encontrarás contenidos muy específicos si usas la herramienta de búsquedas.

www.elmasajeprohibido.com

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Masaje y vergüenza

«Me daba vergüenza todo, desde el momento de llegar a tu estudio de masaje, y no digamos el desnudarme. Además, el simple hecho de pedir un masaje me produce vergüenza. Llamarte me ha costado meses. Coger el teléfono y volver a colgar. Una y otra vez durante casi tres meses. Ahora que estamos hablando en persona me siento mucho más tranquilo. No pasa nada».

Masaje y vergüenza

Estas dos palabras, «masaje y vergüenza«, juntas, son más frecuentes de lo que imaginamos.

Porque entiendo que para el hombre que decide acudir a un masajista que lo va a desnudar por primera vez pueda tener cierto reparo. Así como en el vestuario del gimnasio miramos a derecha e izquierda antes de bajarnos el slip. Más que la desnudez quizá nos cohibe la mirada de quienes nos observan con la intención de comparar.

Tamaño del pene y vergüenza

El hombre que escribía la declaración que abre este post es un hombre atractivo, con los 40 recién estrenados. El tamaño de su pene es superior a la media. Con algo de atrevimiento por mi parte le hice este comentario. No suelo hablar de cosas tan íntimas a no ser que el cliente me pregunte de forma clara. Pero el motivo de su vergüenza no era este.

La vergüenza se supera

La vergüenza que tuvo que superar hasta llamarme y conversar abiertamente fue muy grande, y reapareció en el momento de acudir a mi estudio de masaje. Creí que llegaba tarde pero estaba en la portería dudando entre subir o volver a su casa. A pesar de que ya habíamos conversado por teléfono y todas sus dudas habían quedado dilucidadas.

Así que faltaba el paso final de llamar a mi puerta. Finalmente subió a pie usando las escaleras. Al parecer evitó el ascensor para no llegar demasiado deprisa.

«Cuando se abrió tu puerta y vi tu sonrisa me sentí mucho mejor. Entré sin dudar. Tu abrazo de bienvenida fue seguro, decidido, cálido y viril. Supe que en tus manos estaba a salvo».

La vergüenza de pedir un masaje era el motivo de su reticencia.

«Pedir un masaje de este tipo es como aceptar que algo falla en mi vida. Sé que te cuesta entenderlo porque seguramente todos tus pacientes llegan con enormes deseos de compartir su desnudez. Esto debe de ser algo que les da placer. Para mí este acto supone aceptar que mi vida está coja».

Finalmente este hombre se desnudó casi sin pensar, sin darse cuenta de lo que estaba haciendo, mientras hablábamos y le servía un vaso de agua.

«La naturalidad forma parte de tu forma de ser. Transmites naturalidad y confianza. Yo mismo me sorprendí de la facilidad con la que me desnudé».

Disfrute del masaje y vergüenza

Existen muchas formas de dejar este momento tenso a un lado. Cada cual necesita unas instrucciones concretas, adaptadas a su caso personal.

Finalmente siguió mis instrucciones y disfrutó de un masaje placentero que lo transportó.

«Ahora que te conozco, que sé de qué va tu masaje, no me costará volver. Me siento ridículo al pensar que una vergüenza absurda me ha frenado tanto. Nos veremos pronto».

Si necesitas conversar para dilucidar tus dudas ya lo sabes: llámame y te explicaré todo lo que necesitas saber acerca del masaje desnudo.

Quizá pueda ayudarte también la entrada en la que hablo del coaching gay.

Visita mi web completa y conocerás muchos más detalles sobre el masaje Tantra gay más erótico de Barcelona.

Paco: contáctame.

¡Nos vemos en Barcelona!

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Masajista chulazo

Algunos de mis clientes me califican de «Masajista chulazo«, un piropo donde los haya, y que quiero agradecer con la publicación de estos comentarios que me remiten.

«Eres un masajista chulazo. Aunque más importante aún es el morbo que consigues con tu masaje. Te recomiendo».

Qué es un «chulazo»

La palabra «chulazo» es muy común entre el público gay. Sin duda llamar «chulazo» a alguien es un piropo. Es una mezcla de masculinidad, belleza física, actitud «chulesca» y de morbo.

No soy académico de la lengua, pero he comprobado algunas cosas a través de mis amigos de mayor edad. Los que vivieron la represión de la dictadura y ese «floklrosimo cañí» tan manipulador de la moral y del humor.

El «chulazo» es el equivalente a una «puta». Aunque el machismo interiorizado que sufrimos no solo le permite al chulazo que sea promiscuo sino que le elogia por ello.

Los admiradores de los chulazos suelen colocarse en una posición de inferioridad. Se ponen «a disposición» de los deseos del chulazo.

Así, el vínculo emocional que tienen algunos hombres gays con «su chulazo» es principalmente como follamigo, es decir un uso sexual que admite libertad en la intimidad con otros hombres. Al «chulazo» no se le piden explicaciones jamás. Se sabe de antemano que tiene otros «rollos» por ahí. Aparece cuando quiere y pide lo que le viene en gana. Luego desaparece y siempre es mejor no preguntar.

En cuanto al aspecto físico, el «chulazo» es un hombre con atributos claramente masculinos, fortaleza física y una actitud canalla.

En cuanto a los rasgos más personales, el chulazo puede ser algo rudo y primitivo. Al chulazo se le perdona todo, inculso que sea bisexual —porque siempre tiene alguna amiga por ahí.

Masajista chulazo

Entiendo que se me califique como «chulazo» por todos estos rasgos excepto por el del machismo o el carácter básico en cuanto a cultura, que también se le atribuye.

«Eres un chulazo en toda regla. Siempre he soñado con un masajista chulazo que no solo sepa llevarme al séptimo cielo sino que me produzca placer con solo verlo. Paco, das mucho morbo y lo sabes».

No me lo tomo al pie de la letra aunque me resulta halagüeño.

Desde luego mi actitud es más profesional que otra cosa, y quien confunda mi distancia como una forma de evitar un vínculo emocional lógicamente está equivocado. No creo vínculos excesivamente estrechos con mis clientes para no inducir a engaño ni crear expectativas donde no las hay.

Se puede ser masajista chulazo y atender correctamente a todos los hombres que lo deseen. Mis clientes me conocen tanto por mi «lado chulazo» como por mi parte más responsable.

Si deseas disfrutar de una sesión erótica con el masajista chulazo, ya lo sabes. Llámame: soy Paco.

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