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Masajista chulazo

Algunos de mis clientes me califican de «Masajista chulazo«, un piropo donde los haya, y que quiero agradecer con la publicación de estos comentarios que me remiten.

«Eres un masajista chulazo. Aunque más importante aún es el morbo que consigues con tu masaje. Te recomiendo».

Qué es un «chulazo»

La palabra «chulazo» es muy común entre el público gay. Sin duda llamar «chulazo» a alguien es un piropo. Es una mezcla de masculinidad, belleza física, actitud «chulesca» y de morbo.

No soy académico de la lengua, pero he comprobado algunas cosas a través de mis amigos de mayor edad. Los que vivieron la represión de la dictadura y ese «floklrosimo cañí» tan manipulador de la moral y del humor.

El «chulazo» es el equivalente a una «puta». Aunque el machismo interiorizado que sufrimos no solo le permite al chulazo que sea promiscuo sino que le elogia por ello.

Los admiradores de los chulazos suelen colocarse en una posición de inferioridad. Se ponen «a disposición» de los deseos del chulazo.

Así, el vínculo emocional que tienen algunos hombres gays con «su chulazo» es principalmente como follamigo, es decir un uso sexual que admite libertad en la intimidad con otros hombres. Al «chulazo» no se le piden explicaciones jamás. Se sabe de antemano que tiene otros «rollos» por ahí. Aparece cuando quiere y pide lo que le viene en gana. Luego desaparece y siempre es mejor no preguntar.

En cuanto al aspecto físico, el «chulazo» es un hombre con atributos claramente masculinos, fortaleza física y una actitud canalla.

En cuanto a los rasgos más personales, el chulazo puede ser algo rudo y primitivo. Al chulazo se le perdona todo, inculso que sea bisexual —porque siempre tiene alguna amiga por ahí.

Masajista chulazo

Entiendo que se me califique como «chulazo» por todos estos rasgos excepto por el del machismo o el carácter básico en cuanto a cultura, que también se le atribuye.

«Eres un chulazo en toda regla. Siempre he soñado con un masajista chulazo que no solo sepa llevarme al séptimo cielo sino que me produzca placer con solo verlo. Paco, das mucho morbo y lo sabes».

No me lo tomo al pie de la letra aunque me resulta halagüeño.

Desde luego mi actitud es más profesional que otra cosa, y quien confunda mi distancia como una forma de evitar un vínculo emocional lógicamente está equivocado. No creo vínculos excesivamente estrechos con mis clientes para no inducir a engaño ni crear expectativas donde no las hay.

Se puede ser masajista chulazo y atender correctamente a todos los hombres que lo deseen. Mis clientes me conocen tanto por mi «lado chulazo» como por mi parte más responsable.

Si deseas disfrutar de una sesión erótica con el masajista chulazo, ya lo sabes. Llámame: soy Paco.

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Amistad heterosexual

La amistad heterosexual entre hombres es de las cuestiones más controvertidas. Aunque no tanto como la amistad entre un hombre y una mujer heterosexuales, que muchos califican de pura quimera.

Si, además, existen factores sexuales y afectivos, la amistad deja de serlo. Para entonces convertirse en una relación.

¿Qué combinaciones pueden existir?

Amistad heterosexual

En mi opinión se trata de un error absurdo. Calificar cualquier amistad me resulta incongruente. ¿Amistades tóxicas? No son amistades. Falsas amistades. No son amistades. Amistades de conveniencia. Tampoco.

Una amistad, como el amor, lo es o no. Resulta una tendencia común el poner adjetivos, cuanto más contradictorios y escandalosos mejor. Como ocurre con el tema de la post verdad. Si no es un verdad, ni puede ni merece entrar en la categoría de la verdad.

Lamentablemente vivimos en un mundo de géneros. No hay nada que pueda abstraerse del género. De modo que las diferentes combinaciones son ineludibles.

Es que hablamos de fantasías eróticas. Y el erotismo difícilmente puede —ni debe— abstraerse de lo sexual.

Amistad heterosexual entre chicas

Esta es una de las fantasías eróticas más recurrentes entre los chicos. Consiste en fantasear sobre números lésbicos entre amigas.

Aunque se dan con mayor frecuencia de la que imaginamos. Casi todas mis mejores amigas me han confesado haber tenido relaciones lésbicas. A pesar de identificarse plenamente con la etiqueta «mujer heterosexual».

Siempre lo esconden «por motivos sociales». Como digo siempre, no soy quien para juzgar a nadie. Incluso entiendo y respeto las incoherencias que tenemos todos.

Amistad heterosexual chico-chica

Cuándo no hemos oído el consabido comentario de:

«Son super amigos, pero seguro que se desean. Si no tuvieran pareja, estarían enrollados».

Son un chico y una chica, se entienden a la perfección en muchos aspectos de la vida. Se conocen bien. Están compenetrados incluso en más aspectos que algunas parejas «oficiales».

Pero, ¿por qué siempre caemos en la tentación de sexualizarlo todo?

Quienes más carecen de sexo suelen ser quienes más lo quieren ver en todas partes. Insisto en que no juzgo. En este blog describo hechos que observo y que me resultan interesantes.

Amistad heterosexual entre chicos

Lo más fácil es encontrar ejemplos de estas parejas en las series de televisión. No se escapa ninguna. Incluso en el mundo del cómic. Y siempre está ese «ay, ay, en este capítulo finalmente se enrollan».

Yo también tengo amigos heterosexuales. Amigos de esos de toda la vida. Además, han sido testigos de varias de mis parejas, de modo que mi relación con ellos ha sido más duradera.

De hecho, mis parejas anteriores siempre me han comentado:

«Seguro que fulanito no es tan heterosexual como dice. Vive pegado a ti».

«El roce hace el cariño». Sí, se le tiene cariño a un amigo. Pero difiero en que el roce hace el sexo. No siempre se da la química sexual. Ya no sería amistad, sería deseo. Y el deseo dinamita la amistad y la convierte en otro fenómeno.

Amistad heterosexual y masaje

Durante los últimos años he recibido varios e-mails similares, de clientes distintos. Lo que los hace interesantes para esta entrada es una frase recurrente:

«Soy heterosexual y no tengo intención de dejar de serlo».

Desde luego no tengo el poder de cambiar las tendencias afectivo-sexuales de nadie.

Además, mi respeto por todas las personas incluye aceptarlas tal como son. Nunca he deseado cambiar a nadie.

Dudo además de que un masaje, por erótico que sea, tenga el poder de «darle la vuelta» a un hombre.

Finalmente, he aquí el motivo de este post:

«Podemos disfrutar de un masaje muy morboso. Tocarnos las pollas y pajearnos. Pero no dejaré de ser heterosexual. Seguimos siendo amigos heterosexuales».

Esta frase, mal que me pese, no es mía. Como todas las entrecomilladas que escribo, son frases textuales de clientes.

Si tienes dudas o necesitas conversar sobre este tema sabes que puedes llamarme.

Especialmente si deseas consultar aspectos del masaje Tantra gay.

Paco: 676648226

¡Nos vemos pronto en Barcelona!