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Pagar por sexo: ¡nunca!

«Pagar por sexo es algo que no haría nunca» es una frase que oigo con cierta frecuencia.

El motivo es que muchas personas aún confunden el masaje erótico y el masaje tántrico con un servicio sexual explícito.

Como veremos, el masaje erótico no equivale a sexo. Existen numerosas diferencias, que son las que justifican que se usen nombres diferentes para diferenciar y distinguir oficios y prácticas que no son iguales.

De todos modos, y aunque el masaje erótico fuera un servicio sexual, pagar por sexo no sería nada malo. Ni vergonzoso, ni humillante para nadie. Humillante para nadie siempre y cuando el profesional que ofrece este servicio lo haga de forma voluntaria. Y si además se siente correctamente remunerado.

Tampoco es humillante para quien lo contrata. Sería equivalente a decir:

No compro ropa porque ya tengo.

Nunca pagar por sexo

«Nunca pago por sexo, pero nunca. Que conste que quiero probar tu masaje Tantra por un tema de curiosidad».

No hay ningún problema. Como dije en la entrada, el masaje erótico no es sexo. No estás pagando por sexo sino por una experiencia diferente.

«No veo la diferencia. Explícamela, por favor».

Existen muchas diferencias, aunque de momento podemos empezar analizando las similitudes.

Es cierto, ambos servicios se pueden comparar. ¿Cuáles son los factores comunes?

  • Es un servicio íntimo
  • Personal y privado
  • Alcanzas el orgasmo si lo deseas
  • Aporta satisfacción sexual
  • Existe genitalidad

Por qué el masaje no es sexo

No puede llamársele sexo al masaje porque el masajista no emplea sus órganos genitales. Tampoco recibe el mismo placer que el receptor del masaje. Su función es la de crear y dar placer, no la de compartirlo. Ten en cuenta que tanto mujeres como hombres decidimos libremente cuál es nuestro oficio.

La actitud del masajista es la de una persona que presta un servicio. El masajista usa un protocolo profesional, es decir, no improvisa. El masajista conoce y emplea una serie de técnicas, que en el caso del masaje Tantra requieren una formación específica.

En dos palabras, el masajista está desarrollando un trabajo con un objetivo de servicio.

En cambio, los trabajadores sexuales improvisan. Incluso realizan exactamente las posturas o prácticas sexuales que les piden los clientes.

Durante un masaje el receptor no «usa» el cuerpo del masajista a su libre albedrío. Tampoco tiene acceso a sus genitales o a su boca sin restricciones.

«Pero hay masajistas que practican sexo. Te lo ofrecen «de estranquis».

Seguramente, pero también te adelanto que habrá poco masaje. Seguramente la sesión durará 10 o 15 minutos, lo que tardes en eyacular.

«Si sexo es follar…»

Si al sexo lo llamamos «follar», ninguno de mis clientes puede decir que ha tenido sexo conmigo.

En cambio, han experimentado un placer sexual que supera en mucho algunos de sus «polvos». Como dicen varios de mis clientes:

«Este ha sido el mejor polvo de mi vida».

Insisto: sin sexo.

¿Es difícil de entender? Sigue leyendo. O mira uno de los relatos eróticos gay que describen mis sesiones enteras de masaje.

El masaje erótico gay dura bastante más que un «polvo normal», precisamente porque consiste en prolongar el placer. Empleo técnicas de control de eyaculación y estímulos eróticos que prolongan el disfrute.

Uno de los objetivos más relevantes del masaje erótico —y del masaje tántrico en especial— es el disfrute prolongado. Una hora, hora y media, dos horas.

Durante este tiempo se crean complicidad y confianza. Algo muy especial que un chapero solamente puede crear a base de varios encuentros. Y con mucho interés por ambas partes.

«La sensación de intimidad que tuve durante tu masaje supera la que tengo con mi pareja».

«Después de salir del chapero siento vergüenza. Contigo, no».

«No busco follar. Busco un masaje de calidad, sensual, morboso, erótico. Una experiencia que me aporte algo más que una paja y más que un polvo con un desconocido».

Lo que no contiene un masaje

Si algún amigo te hace creer que durante un masaje erótico practicarás algún tipo de penetración, de besos —del color que sean—, desconfía de él. Seguramente jamás ha acudido a un masajista erótico.

Me he resistido durante años a practicar sexo oral con mis clientes. Recientemente he incorporado el menú Tantra Fusión como una forma de acceder a las peticiones reiteradas de clientes que atiendo desde hace 10 años. Insisto que es una práctica adicional que no considero masaje.

Si deseas servicios sexuales gay te sugiero a Matt y sus amigos: Benito, Leo, Tom, Jorge…

Vergüenza y pagar por sexo

La vergüenza es propia de sociedades culpabilizadas. Tanto las religiones como las morales sociales han dedicado milenios a culpabilizar el sexo.

Seguramente por este motivo existe esa etiqueta vergonzante. Usar los servicios de un profesional del sexo está mal visto, y por lo tanto no se comenta abiertamente.

Existe la creencia de que quien solicita estos servicios es porque «no liga». O porque no sabe «conservar una pareja» por algún motivo más vergonzante que el sexo. O simplemente que es una persona «viciosa».

Está de más decir que no contemplo ninguno de estos motivos como relevante.

Hoy en día las personas pagamos por lo que nos apetece.

Un poco como el tema de Alaska en «¿a quién le importa?»

Exactamente. Porque no es asunto de nadie lo que hagamos en nuestra vida íntima. Que por algo se llama «privada». Cada cual lo comenta en el círculo o con las personas que estima más adecuadas.

«Tengo derecho a mi jardín secreto. Ni siquiera mi pareja sabe en qué consiste este jardín que es solo mío. Y la gracia está justamente en que es secreto».

Como verás, el morbo secreto es otro de mis grandes temas preferidos.

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Si necesitas información más detallada sabes que puedes contactarme a través de distintos medios.

Te invito a explorar también mi web clásica www.pacotantra.com

¡Nos vemos en Barcelona!

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Estilo de vida gay

Masaje y cultura

Masaje y cultura: el masaje es el gran olvidado cuando hablamos de Historia de las Civilizaciones.

Porque, aunque no se sepa, forma parte de las culturas y civilizaciones desde hace milenios.

Los arqueólogos y los historiadores están de acuerdo en este tema. El masaje existe desde que existen grupos humanos organizados. Y probablemente desde antes.

El concepto de sociedad consiste en la ayuda mutua y los cuidados recíprocos. Porque las personas em grupo siempre han sido más fuertes que el individuo aislado. Cuestión de supervivencia.

Y donde hay grupos existe relación interpersonal.

En los simios podemos observar prácticas parecidas al masaje. No sé si es arriesgado pero me atrevo a proponerlo. El masaje está presente en el ADN de los primates. Y lógicamente ha evolucionado a través de los siglos.

Sexo, masaje y cultura

Aun existen personas que se dirigen a mí afirmando que el masaje erótico es una «práctica menor » del sexo. Son personas que creen que mi oficio es una «tapadera» de un servicio sexual.

A veces lo creen y a veces lo desean.

Otros emplean el tono del desprecio. Son los mismos que desprecian el sexo. Aunque lo desprecian tanto como lo necesitan.

Afortunadamente la mayoría de los hombres que me contactan conocen los límites entre el masaje y sexo. Y no solo los entienden. Saben valorar cada una de estas prácticas por sus objetivos concretos.

El masaje es un oficio algo más refinado que el sexo. Quienes siguen mi blog ya saben el respeto y la admiración sinceras que tengo para los trabajadores del sexo.

Las diferencias entre ambos oficios no son solo el protocolo, la variedad y la complejidad de las prácticas que requieren.

Aprender a realizar prácticas sexuales es casi instintivo. ¡Lo cual no le resta mérito alguno!

Aunque el aprendizaje del masaje requiere más tiempo, práctica y experiencia. Se requieren diferentes tipos de talento y de disposición personal para elegir uno u otro oficio.

Masaje en Egipto

Desde los tiempos del Antiguo Egipto el masaje ha sido un signo de refinamiento. Y de estatus. Las figuras que ostentaban el mayor poder social, religioso y económico tenían masajistas exclusivos a su servicio.

Aunque antiguamente el oficio del masajista tenía dos aspectos. El de la medicina y el del placer, y lógicamente no eran vistos como el mismo oficio. El médico era siempre un hombre, que empleaba el masaje con fines terapéuticos. Mientras, las masajistas para el placer solían ser mujeres. Salvo para algunas excepciones, cuando el receptor tenía preferencias homoeróticas. En estos casos el masajista solía ocupar el rol del amante.

El el Antiguo Egipto el masaje estaba muy ritualizado. Se empleaban distintos tipos de aceite según la zona anatómica a tratar. Y también según el efecto deseado. Calmar o estimular eran las dos opciones básicas.

Un dato muy interesante es que para los antiguos egipcios la persona no se componía de dos partes. Hoy entendemos al ser humano como compuesto de cuerpo y de mente, dos conceptos distintos. Antiguamente los cuidados del cuerpo eran considerados cuidados para el alma.

Masaje y cultura

En siguientes entradas intentaré abordar el tema de Egipto en mayor profundidad. Y en próximos hablaremos sobre el nacimiento del masaje en la India y en China. Posteriormente trataré sobre el masaje en la Grecia Antigua y en el Imperio Romano.

Si deseas contactarme, ¡ya lo sabes!

Explora mi web y encontrarás inspiraciones para tu vida emocional: el masaje prohibido.