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Estilo de vida gay

PELIGRO gay: ¡este masaje no es lo que crees!

PELIGRO gay: ¡este masaje no es lo que crees!

Últimamente ha inundado las sobremesas un anuncio de bebidas isotónicas. Y en el «prime-time» nocturno en la televisión. El gancho son los prejuicios y el post-juicio. Un concepto hábil y realmente seductor.

Aunque hablaré de este tema con más profundidad en la entrada prejuicios.

Los prejuicios

Los prejuicios son ideas e incluso actitudes que habitan en todas las personas del mundo. Gays y no gays tenemos prejuicios. Sobre todas las cosas y sobre personas también.

Es algo humano y perfectamente lógico.

En cambio para los hombres heterosexuales todo lo relacionado con el mundo gay resulta «raro» o «curioso». Aunque cada vez menos. Porque la generación de los «millennials» ha crecido entre amigos gays. De modo que su estilo de vida y mundo de emociones gays les resultan más familiares. Las generaciones anteriores quizá tuvieron un contacto más escaso con el mundo gay. Y no siempre de un modo consciente.

Y como dicen, «solo se teme a lo desconocido».

Temor y peligro vienen de la mano. El peligro es esa sensación de alerta. El instinto de supervivencia y el de la integridad física son poderosos.

De modo que solo se puede temer el mundo gay si no se conoce.

¿Y el instinto de la «integridad moral»?

Masaje «peligroso»

Recientemente atendí a un chico heterosexual que necesitaba un masaje terapéutico. No sé de qué modo me contactó. Es decir, ignoro de dónde sacó mi número de teléfono. Nada de lo que le conté por teléfono podía tener connotaciones eróticas. Porque requería un masaje terapéutico. Quienes me conocen saben que respeto todas las opciones y preferencias. Jamás intento convencer a nadie de algo que no pide.

Al estirarse sobre la camilla de masaje se le ocurrió:

«Oye, ¿no serás gay verdad?»

Evidentemente le dije que sí. Sin importar quién era él. Creo que debo ser honesto en todo momento.

«Pues entonces ¿me vas a meter mano?»

«¡Claro que no! Me pediste un masaje terapéutico, y es lo que vas a tener».

Así, se quedó más tranquilo. Aunque pude notar que su estado de tensión por «estar en guardia» no cedió hasta bien entrado el masaje. Solo se relajó cuando se dio cuenta de que no tenía ningún «interés sexual» en él.

«Es que los gays sois muy así. Que siempre intentáis «convertir» a quienes somos muy machos. Además, no sé por qué siempre os atraen más los hombres de verdad que los maricas de vuestro bando».

Este es otro gran prejuicio. «Los gays no sois tan masculinos». Y un prejuicio muy equivocado. Aunque todos quienes me conocen me dicen que soy muy masculino. Pero no voy a hacer bandera. Entre otras cosas porque no me considero una referencia de nada.

Peligro y tentaciones

Esta vez no hubo nada de especial con el chico del masaje. Aunque tuvo una erección considerable al darse la vuelta. Lógicamente lo «respeté». A pesar de no intentar ocultar su excitación.

Incluso diría que hizo gala de ello. Y no le insinué nada. No solo por no ofenderlo sino por mis convicciones. Creo firmemente en que cuando se me pide un tipo de trabajo, es ése el que debo realizar. Porque doy por sentado que le cliente pide lo que realmente desea.

«Otro masajista me hubiera metido mano, supongo. Gracias por no ponerme en una situación incómoda, Paco».

Ignoro si lo deseaba o no, pero resultó evidente que había cierto tipo de juego. Quizá un simple coqueteo, un «ponerme a prueba».

Antes de irse quiso decirme esto:

«Creo que volveremos a vernos».

Existen clientes que disfrutan claramente con este cierto juego de rol. Vienen como heterosexuales encubiertos, pero incluso insisten ofreciéndome sexo oral. Es evidente que ya vienen con estas intenciones.

Hay más anécdotas acerca de estos temas. Tanto del masaje con segundas intenciones, como el de los heterosexuales, reales o no.

Por ejemplo, un caso realmente morboso, el de Fernando de Brasil. En pocos días se ha convertido en un relato erótico muy leído.

Sigue leyendo mi blog www.elmasajeprohibido.com, donde encontrarás temas con morbo y otros muy interesantes acerca del nuevo masaje tantra fusión. Y también en www.pacotantra.com

Si lo deseas puedes llamarme directamente.

¡Abrazote!

Por Paco

Me llamo Paco. Soy un masajista masculino especialista en masajes prohibidos por su alta carga de morbo y secretismo. Mi discreción es total para protegerte. Disfrutar de un masaje prohibido puede ser una decisión difícil, pero es tan legítima como placentera. ¡te encantará!