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Estilo de vida gay

Sexo entre hombres heterosexuales

El Sexo entre hombres heterosexuales no es nada raro ni tampoco infrecuente. Tampoco es una contradicción. Ni tan siquiera una deslealtad, que es como lo ven muchos hombres gays.

Es, simplemente, invisible. Y si es invisible, es como si no existiera.

Un artículo del suplemento S-Moda de El País lo ha vuelto a poner de actualidad. Tengo mis propias experiencias con este tema.

«Paco, no me considero gay. Pero me encanta compartir morbo entre hombres, y especialmente contigo».

Valga este post de paso para un homenaje al filme «Brokeback Mountain» (2006).

Para los protagonistas, este asunto no merece la controversia. Quieren seguir viviendo de forma invisible. ¿Qué ventajas tiene la invisibilidad?

¿Una contradicción?

Según estos hombres, no. Tampoco se trata de una huida, ni de seguir «en el armario».

Personalmente creo que se trata de un derecho individual. Todos debemos tener la libertad de incluirnos o no en un grupo. Más allá de incluirnos a nivel individual o consciente. Porque hacer pública una pertenencia de este tipo significa socializar la propia sexualidad.

Y socializar significa ponerla a debate. ¡Nada más lejos en las intenciones de este grupo de hombres!

Hombres sin etiqueta

Curiosamente, estos hombres #budsex ya suelen estar integrados en grupos. Aunque son grupos donde la masculinidad y la heterosexualidad se dan por supuesto. De modo que cualquier otra cosa no es una ni siquiera opción. Ellos ven la homosexualidad como un motivo de insulto, de rechazo por ser «menos hombre». O incluso por representar «un peligro» para el resto de los compañeros.

¿Qué peligro?, por cierto. ¿El peligro de la tentación?

De modo que estos hombres deciden no llevar etiquetas. Ni bisexuales ni gays.

Curiosamente, la única etiqueta que no rehuyen es la de «heterosexual». Quizá porque se trata de una etiqueta «por defecto». Cuando una madre da a luz un niño o una niña, al bebé siempre se le supone heterosexual.

¿Por qué sin etiquetas?

Pues el sexo entre hombres heterosexuales es más frecuente de lo que imaginamos. Llámalo #bromance o #budsex. ¿Sin derecho a llevar etiqueta de #gay o #bisex?

Más bien, sin ganas.

Bromance

Ya comenté en un post anterior la figura del «bromance». Se trata de un término acuñado en Estados Unidos en la década de los 2000.

El término nace de la unión de los vocables «brother» y «romance». Es decir, romance entre hermanos, iguales u hombres, como quieras verlo.

El «bromance» es una relación entre dos hombres con un nivel elevadísimo de complicidad. ¿Cuáles son los vínculos?

  • Practican deporte juntos
  • Vida social masculina
  • Practican sexo
  • Complicidad profesional
  • Suelen estar casados con mujeres
  • Complicidad en sus vidas íntimas
  • No socializan su relación
  • Incluyen sus respectivas parejas heterosexuales en la relación masculina de amistad

Aunque muy frecuentemente sendas esposas desconocen esta relación. Ellas los ven como dos buenos amigos. Y casi se alegran de que ambos hayan encontrado un amigo en quien confiar. Incluso ellas mismas organizan barbacoas para reunirse. Ambas parejas disfrutan de una vida social digna de la envidia más sana.

Mientras, ambos hombres disfrutan de escapadas de fin de semana, de viajes de negocios. Deporte, gastronomía, viajes y diversión. ¿Son solo excusas para el sexo?

La ventaja es que no sufren de ningún tipo de presión social. Ni necesitan dar explicaciones acerca de su relación. La comodidad de esta forma de vida es máxima.

«Es algo que no incumbe a nadie más. Funciona quizá solo por esto».

Además, reconocen que es muy fácil.

Y existe un pacto. Un respeto mutuo que antepone las prioridades familiares, sociales y profesionales. El día que este pacto tan simple se rompe, la relación suele terminar.

Supuestamente no existe amor como vínculo. El vínculo, para ellos, tampoco es el sexo. Esta es una de las claves que hace tan especiales estas relaciones. ¿Difíciles de entender?

Sexo entre hombres

Militares, sacerdotes, policías, deportistas de élite y brokers. Testosterona a niveles máximos. Son entornos institucionales y profesionales con alto índice de machismo interiorizado.

La noticia no es el hecho, sino la actitud de estos hombres.

Algunos estudios hablan de sexo entre presidiarios. La falta de libertad me parece un elemento de distorsión. Es sexo entre hombres no debería ser una práctica de último recurso. Sino de placer y de elección voluntaria.

Los hombres actuamos de modo diferente en circunstancias diferentes. Y la privación de libertad no puede compararse. Es decir, la frase:

«No tenía opciones, o follaba con hombres o no follaba».

No me sirve de argumento para explicar una tendencia o preferencia sexo-afectiva. Quizá es una excusa para quien ya sentía deseos homosexuales.

El estudio de Tony Silva

Tony Silva es un sociólogo de la Universidad de Oregon. Es quien ha realizado este estudio entre un grupo de hombres blancos. Todos ellos residen y trabajan en estados eminentemente agrícolas y de ideología conservadora. Como Missouri, Oregon, Illinois, Idaho y Washington.

Los hombres de este estudio sociológico están casados con mujeres y tienen hijos. De modo que se inscriben perfectamente en el esquema de la familia tradicional.

Al igual que en muchas películas pornográficas, tienen sexo en el pajar. O encima del tractor o entre el centeno crecido. Sexo entre hombres, con el morbo añadido del peligro que representa que te pillen.

Un argumento que sin duda recuerda «Brokeback Mountain».

Homofobia interiorizada

Como tan bien explica Gabriel J. Martín en su libro «Quiérete mucho, maricón», el peor problema que puede tener un hombre es su propia homofobia.

Y esta es probablemente la causa más clara. Tras la ideología de la masculinidad, del poder, de la superioridad racial o de género se agazapa la homofobia.

Vuelvo al principio del post. No juzgo. Entiendo. Y sé que para muchos hombres resulta más fácil evitar las etiqueta que comprometerse.

En el mundo y la sociedad de hoy el dominio lo ha tomado el hedonismo. Así pues, la felicidad y el placer lo justifican todo. Y si la comodidad y el «perfil bajo» ayudan, por qué no usarlos para esquivar problemas.

Sé que con estas afirmaciones hago un flaco favor a la comunidad gay. Pero ¿qué es un colectivo sino la suma de muchos individuos? Y cuanto más felices seamos cada uno, mejor para todos.

Llámate como quieras. ¡O no te llames!

Si te da morbo el masaje para hombres casados, ya sabes.

Sigue investigando mi blog acerca de muchos temas de sexualidad masculina www.elmasajeprohibido.com

¡Nos vemos pronto en Barcelona!

Por Paco

Me llamo Paco. Soy un masajista masculino especialista en masajes prohibidos por su alta carga de morbo y secretismo. Mi discreción es total para protegerte. Disfrutar de un masaje prohibido puede ser una decisión difícil, pero es tan legítima como placentera. ¡te encantará!