Mi experiencia personal con Paco en Barcelona

Mi experiencia personal con Paco

Esta experiencia personal con Paco ha sido única, por incomparable. Quizá existen otras personas a quienes les haya ocurrido algo similar. De todos modos no he podido resistirme a la tentación de escribirla para compartirla. Podría ser útil».

Mi experiencia personal con Paco

Este es el testimonio que remite un cliente y, ¿por qué no? amigo. Mi puerta sigue abierta siempre para nuevos amigos como tú que me estñas leyendo ahora. Como digo, tu libertad es el factor más relevante. Escúchate a ti mismo antes de decidir que tipo de masaje tántrico gay necesitas. Espero que no sea una experiencia única en el sentido temporal, y que te decidas a volver algún día.

Perdona si hay expresiones que puedan ofenderte. Lo he escrito de un tirón».

Nota: he editado algunas redundancias y la puntuación. He respetado el texto en su esencia. Puede que se te haga largo, tú decides si vale la pena seguir leyendo. De todos modos, he trufado este testimonio con informaciones relacionadas y relevantes en cada punto. Todo lo que aparece entrecomillado es el texto que remite este chico.

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Confesión

Esto es una confesión en toda regla».

Masaje y follamigo en Barcelona
Masaje y follamigo en Barcelona

«Muchas de las cosas de mi comportamiento hacia Paco no se entenderían sin lo que voy a contar ahora. Espero que el conjunto de lo que voy a explicar pueda ser útil para el resto de hombres. Especialmente a quienes estén valorando la posibilidad —o no— de disfrutar de un masaje erótico para hombres con Paco. También creo que sirve para los otros masajistas profesionales. Ojalá que mi relato ayude a alguien a tomar las decisiones correctas».

Quién soy

Ya hace años que vengo planteándome el capricho del masaje Tantra. Lo llamo «capricho» porque no es tan imprescindible como el pan, el móvil, el agua o la electricidad. Se puede vivir sin ello, aunque como verás yo llegué a obsesionarme».

«Pero antes de entrar de lleno al tema quizá debería presentarme un poco. Para que se me entienda mejor. De mediana edad, soy un tipo metódico, me gusta valorar diferentes opciones, tomarme mi tiempo y estudiar las cosas a fondo. Suelo vanagloriarme de acertar casi siempre —o muy a menudo. Mi pareja me lo echa en cara como algo no muy agradable. Es decir, me ve digamos algo pedante».

«Sí, tengo pareja. Llevamos juntos ya más de 13 años. Estoy en mis treinta y largos. Tengo la sensación de que la vida ha pasado demasiado rápido. Y ahora tengo cierta prisa por vivir todo lo que no pude realizar hasta hoy. Por estar en pareja o por haber seguido unos esquemas que ahora veo más como impuestos que voluntarios».

«En mi trabajo me dicen que soy atractivo. A veces percibo cierta ventaja sobre otros hombres quizá no tan agraciados físicamente. Se me considera un tipo comunicativo, simpático, que «llega» a la gente. Es algo que me ayuda en mi trabajo y en otros ámbitos, para qué negarlo».

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Mis experiencias personales anteriores

«Cuando empecé a buscar por internet los posibles servicios de masaje Tantra encontré a Paco. Lo tuve claro, fue mi primera opción en varias listas. Por su tipo físico, por lo que explicaba en su web, por la confianza que me daba, etc. También porque hace hincapié en el concepto de placer sin culpa. Ahora bien, cuando vi los precios me dio un ictus».

¡Yo planeaba gastarme 40 €!»

«No sé `por qué tenía la idea de que los repcios rondaba esos 40€ porque es lo que vale un masaje terapéutico. Aunque el masaje erótico gay que describía él era el único que coincidía a la perfección con mis sueños húmedos —otros ni siquiera describen lo que hacen, así que me dejaban con la duda. Buscaba una experiencia erótica guiada. Especialmente con un tipo viril como él. Creo que lo llamaba «Magnum»; no sé por qué. ¿Porque es un helado que se chupa? ¿Por que es un formato de botella de cava muy grande? ¿Por qué no eligió un nombre hindú para sus masajes?»

«En fin, que lo eliminé de la lista de un plumazo por estos dos factores. Diría que sin pensarlo más. La pasta es la pasta. Descartar las opciones caras es algo que he aprendido en mi trabajo. Y lo aplico sin pestañear».

«Además, corría el riesgo de ser una tomadura de pelo. Visto el percal de los masajistas tántricos, no iba a arriesgarme. Especialmente por lo que viví después, que me escarmentó del Tantra —casi para siempre».

Del Tantra al sexo: mi recorrido íntimo

«Mi pareja no sabe nada de todo esto. Son cosas que creo que me incumben solo a mí. Tampoco a mis amigos. Todos ellos tienen una relación estrecha con mi novio y no voy a exponerme a un chivatazo inoportuno».

«Así que me encontraba totalmente solo e incapaz de recurrir a otra persona para pedir eventuales consejos. No conozco a nadie con experiencia en masajes tántricos —que yo sepa, claro. Posiblemente haya entre mis allegados alguien que haya vivido una experiencia tántrica. Quizá incluso con Paco, que es tan popular. Quién sabe. Pero la gente no habla de ello».

Masajista tantrico gay en Barcelona
Masajista tantrico

Los tántricos

Encontré un masajista que no estaba mal y que «sólo» pedía 80 € del ala. Además eran sesiones de dos horas, por lo cual salía como por una quinta parte del precio-hora de Paco. Era el doble de lo que pretendía gastar, pero visto lo visto parecía un chollazo, vaya».

«Este chico no hablaba por teléfono. Todo eran e-mails. Secretismo, poca transparencia, no me daba su dirección. El proceso para quedar con él se me hizo irritante. Creo recordar que fueron como 10 días de escribirnos correos con monosílabos. Cuando por fin encontramos un hueco que nos iba bien a los dos ya se me habían pasado las ganas».

Me daba pereza. Pero fui».

«No voy a entrar en detalles. Un auténtico «bluff». Para empezar, su piso olía mal, como a humedad. Intentaba tapar ese hedor con incienso, lo que en realidad lo empeoraba. De todos modos intenté concentrarme en la experiencia, no en el lugar. Posturas de yoga, respiración. El chico olía a una mezcla de sudor y cebolla. Intenté hacer oídos sordos, nariz insensible y vista ciega porque el chaval estaba en los huesos. Se le marcaban las costillas. Todo muy Nepalí. O Tibetano, no sé. Para el caso…».

Energía sexual acumulada en Barcelona
Energía sexual acumulada

¿Sensualidad? ¿Qué sensualidad?

Todo esto no dibujaba una situación muy sensual que digamos. Pero intenté superarlo, pensando que mis prejuicios no debían impedirme el disfrute de aquel momento tan ansiado. En resumen, no puedo decir que no hubiera puesto nada de mi parte; al fin y al cabo el Tantra tiene esta componente espiritual.»

«A los pocos meses seguía con el «gusanillo». Como aquella experiencia no fue lo que tanto había deseado, seguí buscando. Volvían a aparecerme varias webs de Paco. Se había asociado con un chico negro muy atractivo, con pinta de duro. Aunque pensé, quizá erróneamente, que los negros no pueden ser buenos tántricos. Me quedaré con las ganas. Vaya, que no me gastaré 150 € por saberlo».

«No voy a decir nombres porque lo que no deseo bajo ningún concepto es perjudicar a nadie relatando mi experiencia personal. Estoy seguro de que cada cual tiene su qué. Probé con otro chico que atendía en un estudio bastante bien decorado. Budas, incienso, velas, todo correcto. El problema lo tuve —o tuvimos— a la hora de la química personal. Yo confiaba en que el masajista tántrico pone toda su carne en el asador para crear este momento tan especial. Vaya, que el profesional debe tener recursos y técnicas. Al chaval se le iban los ojos siempre hacia el reloj. Y con este ya me dejé 120 €».

Viaje al sexo

Mi experiencia personal inconfesable

«Me avergüenza bastante comentar esto, pero ya que nadie sabe quién soy, me alivia decirlo».

Pagué por sexo. ¡Yo, que soy un hombre atractivo!»

Pagar por sexo en Barcelona
Pagar por sexo en Barcelona

«Porque al volver a casa tras aquel segundo tántrico fallido hice un ejercicio de auto-análisis. Inducido por aquella nueva frustración, pensé que mi error era pedir Tantra cuando quería sexo. Deduje que lo que más me atraía del masaje tantra era justamente lo sexual. Y como toda esa supuesta espiritualidad del Tantra no parecía nada morbosa —aparte de nada creíble—, decidí probar con el sexo».

Encontré chicos que vendían «sexo tántrico».

«Aluciné con los precios. Me costaba entender que un masaje de Paco costara 200 € y que el sexo tántrico solamente costara 65 €. De nuevo saqué la conclusión de que Paco es un flipado. ¿Cómo puede ser que un masaje sea más caro que el sexo? Lo siento, no entra en mis esquemas».

Me decidí por un chico peludo, fuerte, muy bien dotado, ya maduro y por esto supuse que experto. Era muy simpático, y el tema prometía. Incluso me hice una paja con sus fotos la noche antes de nuestro encuentro. Vino a mi casa durante el horario laboral de mi pareja».

«No logré desconectar. Nuestro cuarto, nuestra cama, mi culpa. A los pocos minutos de practicar sexo oral me había olvidado de dónde estaba y qué hacía. Pero cuando empezó a penetrarme tuve oportunidad de ver cosas. Las cortinas, el techo, la lámpara en la mesita de noche de mi novio con nuestra foto. Cosas invisibles en la vida diaria. Sombras que me acusan con el índice. ¡Tú, infiel!».

El sexo y la culpa: mi experiencia personal

«Durante los días sucesivos me sentí asqueado, apático, sin ganas de hablar con mi chico. Lo evitaba, no podía mirarle a los ojos. Prefería estar a solas con mis elucubraciones. Incluso perdí el apetito, lo cual tuvo su pequeño premio en cuanto a reducción de perímetro abdominal».

Mi experiencia personal con Paco
Mi experiencia personal con Paco

«A las pocas semanas volví a buscar opciones. De nuevo ese pesado de Paco. Parecía estar por todas partes, daba igual si buscaba la palabra «masaje, la palabra «gay» o la palabra «tantra». Lo odié con todas mis fuerzas. Lo hubiera señalado como el culpable de mi deriva y de mis obsesiones. Por culpa de sus precios abusivos».

«Hasta que apareció aquella foto. Con esos ojos oscuros y tiernos, con ese pelito tan bien cortado y delimitado en la nuca. Llamémosle Alan».

Experiencia personal con Alan, el novio caro

«Lo encontré en una web de contactos. Lo elegí por varias cosas, no solo por su físico y su juventud. Es que decía que le encantaba dar masajes. Y para mí la combinación de masaje con sexo significa automáticamente «Tantra». Quedamos para un café, noté que había química. Me excité con solo rozarle las manos. Él me enseñó el bulto con esa prudencia juvenil —aunque sabia para su edad. Estábamos en público. Yo le excitaba, cosa que me parece normal dada mi fama de guapo. Las vibraciones eran de química sexual. Así que al día siguiente volvimos a quedar en un sitio por horas. Un sitio que él conocía bien».

Mi experiencia personal con un masajista en Barcelona
male masseur Victor

Nota de Paco: ¿sabías que existe la opción experiencia novio, mucho más económica que una aventura sin control ni condiciones? Elige a tu «novio por un día» y ¡abandónate al disfrute!

Sufrir para sentirse vivo

«Ahí empezó una relación de varios meses. Apasionada pero agridulce. Quizá debería decir que atormentada aunque solo por mi parte. Alan desaparecía durante días enteros, siempre de tres en tres. Me decía que había estado en el pueblo con su tía. Masajes, pocos. Solo en nuestro primer encuentro. Mirando atrás, era de esperar que no serían masajes tántricos de verdad sino cualquier otra cosa».

Ayer leí un post de Paco sobre el «novio caro«. Todo coincidía con Alan. Aunque la historia de Alan ya pasó hace meses, fue esta lectura lo que me impulsó a escribir esto».

«En Alan me gasté entre cenas, regalos, hoteles y taxis unos 3.000 € en dos meses y medio. Sin añadir lo que me gasté en peluqueros, ropa y zapatos para mí, o sea que redondea otros 1.000€. Solo para ponerme al día y salir con Alan sin el complejo de vestir desfasado».

Me enamoré de un gigolo en Barcelona
Me enamoré de un gigolo

Vivir tiene un precio

«Me consolaba a mí mismo diciéndome que jamás antes había vivido tan intensamente. Un amante escondido. Excusas en casa. Ganas de huir. Pasión, encuentros prohibidos, tormento».

Pero en el fondo sabía que estaba haciendo el primo».

«Mi novio me notaba diferente, me hacía preguntas incómodas. Lo peor eran sus silencios. Por primera vez en 13 años pensé que estábamos al principio del fin».

«Maldito Tantra!»

«Y todo por ese maldito deseo de probar un masaje tántrico. Tras cortar con Alan, volver a la normalidad me costó meses. Alan no protestó ni una sola vez ni se opuso a nuestra ruptura. Quizá era una prueba más de sus intenciones, que solo eran económicas. Alan desapareció».

«Lo olvidé todo, aun no entiendo ni cómo lo logré. Los primeros masajes casposos, los chaperos, incluso a Alan. Intenté recuperar todo lo bueno que siempre había tenido mi relación. Me di cuenta de que no era poco. Entré en esa fase que mi padre describe como «para qué quiero uvas si están verdes». Cuando el tema de los masajes Tantra aparece en series de televisión o en películas siempre pienso:

¿Te das cuenta? ¡Vaya timo lo del Tantra!»

El reincidente

Mi experiencia personal

«El tiempo pasa, la vida sigue. Lo que un día te irrita puede que al cabo del tiempo te merezca el perdón. Pasaron los meses y una noche me descubrí a mí mismo buscando temas de masaje Tantra. Cómo no, de nuevo me aparecieron los blogs y las webs de aquel Paco. Con «p» de «peludo» —y sobre todo con «p» de «pesado».

Masaje gay a domicilio
Masaje gay a domicilio

«Comprobé de nuevo sus precios del masaje desnudo. Seguóian exactamente igual, sin moverse un milímetro o un céntimo. No había crisis que pudiera con sus tarifas».

Ni siquiera tiene el detalle de poner 199 en vez de 200. No debe de tener cambio en monedas».

«Hice algo que no creí que ocurriera jamás por mi propia voluntad. Lo llamé por teléfono. Imaginé que respondería un contestador, que me enviaría una dirección de e-mail. Y que volvería a empezar ese proceso insoportable de la correspondencia escrita. Los masajistas tántricos gay son así».

Mi experiencia personal da un vuelco

«Pero Paco me sorprendió con su tono familiar. No me di ni cuenta y al rato conversábamos como si nos conociéramos de mucho tiempo. Respondió a todas mis preguntas, incluso a las más «bordes». Y sin intentar convencerme de nada, manteniendo la calma. No vendía su tema, simplemente lo explicaba. Al mencionarle la palabra rebaja se quedó en silencio. Dijo que le entraba otra llamada y ahí quedó la cosa. Le dije que lo llamaría».

Paco contacto centralita gay Barcelona
Paco contacto centralita

¡Por poco!

«Varias semanas después mi novio tenía un viaje de trabajo. Iba a quedarme solo durante cuatro días. La oportunidad hace al criminal, y llamé a Paco. En el fondo me alegré de que no estuviera disponible, como dijo. Así que decidí visitar aquel chapero experto y peludo. Y bien dotado. Porque en mi casa, como la otra vez, no gracias. Me sorprendió pidiéndome más dinero con varias excusas, como el alquiler del sitio. Y otra cantidad más para los taxis. Luego vi que se iba en bicicleta. Decir que me sentí pagafantas es un eufemismo».

Además, el super dotado no conseguía levantársela, fue todo un bluff. Mi experiencia personal con el sexo de pago es así de patética».

«Echando cuentas, me costó más caro que un masaje del famoso Paco. Y para nada. Otra vez me sentí el panoli de turno. Me sentía totalmente aislado, sin nadie a quien poder confesarle aquella lista de despropósitos. Y llamé a la persona que había sabido escucharme».

Por fin, mi experiencia personal con Paco

«Por mucho que insistí Paco no aceptó una cita sin mi compromiso firme. Quizá me excedí en ponerle condiciones para hacerme el masaje. Porque después de todos mis fiascos le propuse vernos en su estudio. A partir de la química que hubiera ya decidiría yo si me quedaba para el masaje o no. Entendí su negativa —incluso con cierta culpa. Jamás antes le había pedido eso a nadie. Me hizo ver que le estaba haciendo pagar a él los abusos de los otros».

Clientes italianos en Barcelona
Clientes italianos

«Mi predisposición para con él fue la peor de todas. En todas mis experiencias personales anteriores con el tema me había obligado a ser paciente, a confiar, a abrir mi mente. En cambio Paco no parecía merecer toda esa desconfianza. Le estaba haciendo pagar a él los errores que eran míos. Los que no quería reconocer. Durante el masaje con Paco me vinieron a la mente palabras. Frases que algunos de sus clientes han dejado en su blog. Me daba rabia que fuera cierto. Aunque en este momento creo que lo que me daba rabia era reconocer mi resistencia a soltarme».

Estos son los testimonios escandalosos sobre el masaje tantra gay de Paco:

Magia tántrica, mi experiencia personal

«Pero aun resistiéndome, Paco me sedujo con algo que no sé describir. Llegó un momento a partir del cual perdí toda noción del tiempo, del espacio. Entré en eso que otros han llamado «trance«. Como dicen aquellos testimonios, desconecté mi mente. Todo fluyó de una forma natural. Era como navegar sin saber que navegas, volar sin saber que vuelas. Me preguntó si me apetecía un vaso de agua. Le dije que al final. Ya han pasado 90 minutos», dijo con una sonrisa».

La mejor sonrisa es la que brota espontáneamente. Creo que me dio rabia sonreír porque era como admitir mi error de tantos meses. Pero  me dije «¡qué cojones, esto era lo que había estado deseando desde el principio! Un masaje con Paco. La experiencia del placer sin culpa, lo sublime del Tantra».

«Volví a casa pensando lo caro que me había salido ese masaje. Cuando quise darme cuenta, no habían sido los 200 € que pide Paco. Por evitar los 200 € de Paco había recorrido un camino que me costó más de 4.000!»

Placer y tortura usando el tiempo en Barcelona
Placer y tortura usando el tiempo

Conclusión

«Mi padre siempre emplea expresiones de este tipo:»

  • «Lo barato sale caro».
  • «Las prisas son malas consejeras».

«¡Lo que podía haberme ahorrado en tiempo, en dinero, en esfuerzos infructuosos, en sufrimientos. Y sobre todo en problemas con mi pareja».

No sé cuándo, pero repetiré.

Añadí, haciendo un esfuerzo: «Eres caro, pero lo vales».

«Me he sentido super a gusto, este masaje es exactamente lo que deseaba vivir. No me siento culpable para con mi novio. Y encima me resulta útil lo que he aprendido contigo para salpimentar mi relación de pareja».

«Contar todo esto es como quitarme un peso de encima. Gracias por escucharme —o leerme».

Epílogo:

Este chico ahora es uno de mis clientes más fieles y recurrentes. Me confiesa que de vez en cuando prueba a otros profesionales, pero…

«Me siento más a gusto contigo. Más seguro, acogido, confiado y comprendido. Peero me gusta cambiar para darme cuenta de lo que quiero en realidad, ya no me avergüenza.»

Con los años, el conocimiento mutuo ha superado al que dice tener con su pareja. El motivo es tan simple como que conmigo habla sin poner en riesgo ninguna relación y sin temor a que lo juzgue.

¡Hasta pronto! Si tienes alguna duda, contacta. ¡Preguntar es gratis!