La nueva lluvia dorada y las parafilias
Lluvia dorada es una experiencia de fetiche erótico muy especial. ¿En qué consiste? Está clasificada como una «parafilia» o fuente de excitación sexual, dicen que poco común. Aunque el concepto de «poco común» es muy elástico. Sería más prudente decir que no se habla de ello, aunque su existencia y su práctica están más generalizadas de lo que imaginas.
¿Qué es la lluvia dorada?
Aparte de la «purple rain» de Prince, existen lluvias de otros colores. Y la lluvia dorada es muy anterior a la de este astro del pop. Se tiene constancia de esta práctica ya desde las épocas del Egipto faraónico, muy evolucionado en prácticas sexuales para sibaritas. Las clases más altas tenían a su disposición esclavos de todo tipo. Tanto para realizar tareas domésticas, productivas y para la satisfacción sexual de las clases gobernantes.
La lluvia dorada también era una práctica frecuente en la Francia Napoleónica. La riqueza, la exquisitez cultural y la mal llamada «decadencia» generaron no solo modas en el vestir sino tendencias de lo más creativas en las alcobas de reyes y aristócratas. No hay más que imaginarse en las fantasías del Marqués de Sade. Otro ejemplo más de doble moral: quien más las critica más las disfruta a escondidas.
Parafilias y moral represiva
No se ha empezado a hablar de la lluvia dorada abiertamente hasta la revolución sexual de finales de los años 60, que abrió las miras de mucha gente, y las nuevas generaciones de esa época empezaron a conversar sin tapujos sobre sus preferencias, fetiches y parafilias. Los esfuerzos de Foucault finalmente vieron un poco de luz escribir durante épocas sobre la sexualidad de la represión y de la productividad.
La prensa erótica y pornográfica de esa época también documenta que estas prácticas eran muy apreciadas. Como mínimo suscitaban interés. Si no se realizaban, por lo menos formaban parte de las imaginaciones masturbatorias. Recientemente estamos asistiendo a una regresión al pudor y la doble moral social. Los límites que establecen las redes sociales son la expresión de esta nueva tendencia hacia la represión. Los ideólogos de las derechas radicales son los responsables de este retorno al pudor más mojigato.
Lluvia dorada gay
El hombre gay es muy dado a experimentar. Las parafilias parecen abundar más entre los hombres gays aunque opino que en la realidad las personas de todas las tendencias sexo-afectivas tienen parafilias, las practiquen o no, las comenten o no. El hombre gay es más dado a exteriorizarse y a hablar sin rodeos. La comunidad gay ha sabido crear todo un lenguaje y ha acuñado términos en muchos ámbitos. Muy especialmente en las parafilias.
Todos hemos oído hablar del código de los pañuelos que se empleaba a finales de los años 70. El pañuelo amarillo o dorado indicaba el deseo de practicar la lluvia dorada. Ubicarlo en el bolsillo izquierdo manifestaba la preferencia como receptor y en el derecho como «activo».
Masaje con extras
Mi trabajo como masajista erótico me ha conllevado el privilegio de vivir situaciones y experiencias realmente especiales. Inverosímiles para los cánones de muchas personas que conozco. He realizado cosas que no están tipificadas en los diccionarios de parafilias. Ya hablaré de ellas en otro «post» que estoy preparando. Por cierto, la lluvia dorada es una de las más solicitadas. Antes o después del masaje desnudo, y frecuentemente como parte de la ducha erótica gay, algunos clientes han solicitado el juego erótico de la lluvia dorada.
La lluvia dorada me pone muy cachondo. Me apetece que forme parte de nuestra sesión de masaje. ¿Es posible? ¿Qué coste adicional tiene?»
Los hombres aficionados a las parafilias suelen ser personas con una educación exquisita y un nivel económico superior. Son conscientes de lo especial de sus requerimientos y los valoran. También aprecian el hecho de que no todos los profesionales las entienden ni las practican, de modo que encontrar a alguien que las ofrezca de forma profesional es difícil.
Pide tu lluvia dorada
Esta práctica puede formar parte —sin coste adicional— de un masaje desnudo de 90 minutos en servicio de masaje a domicilio o masaje en hotel. Paco: contacto. ¡Llámame y lo hablamos!
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¿Qué opina de nosotros el cliente que se acaba de ir? Y el que vino en 2011? Verás que hay opiniones muy útiles para todos los gustos, que casi son una forma de responder las dudas que puedas tener.
