Masaje fúnebre entre flores raras
Un masaje fúnebre no es para nada un masaje aburrido, exento de química o de magia. ¡Ahora verás! Este masaje que voy a describir a continuación es producto de una situación extrema, que roza la necrofilia y la tanatofilia —cosas diferentes que merecerían una entrada para sí solas en este blog.
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A menudo me dicen que tengo para un libro —o mejor una trilogía. Tantos años de práctica profesional acumulan experiencias, desde divertidas hasta perversas, otras bien difíciles de explicar —no digamos de entender.
Javier
Javier es este hombre en sus gloriosos cincuenta, atractivo, de barba salpimentada cuidada hasta la obsesión. Practica deporte casi a diario, y viste y se perfuma como un parisino viviendo en Milán. Emplea fragancias que no he olido nunca, me recuerdan a flores raras y maderas asiáticas.
Ver como se desnuda es un espectáculo. Es un hombre deseable. Aunque bien dotado, esta no es la única característica que lo hace tan morboso. Durante los masajes su comportamiento es sensible, obediente pero también pasional. Pero hay más.
Lo atiendo desde 2011, y viene entre cuatro y ocho veces al año. No sé nada más de su vida porque tras los masajes nuestras conversaciones se centran en sus fetiches y los aspectos más rebuscados del Tantra.
Algunos de sus comentarios transparentan que el deseo por su marido no se ve correspondido como él quisiera. Lo adora, pero al parecer éste no le desea con la misma intensidad. Estas eran mis impresiones, porque jamás verbalizó ningún reproche contra su compañero.
De nuevo percibí el olor de las flores raras de Javier.
Danzando entre flores raras,
como antes lo vimos hacer
a los que bailan en la pantalla,
perfectos podríamos ser.»
Cada vez que viene, en mi cabeza suena esta melodía enigmática de La Uniøn. Una vez vestidos Joan me entregó el sobre que Javier había dejado a mi nombre.
Por motivos de copyright este relato aparece mutilado.
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Hay para los amantes del fútbol, para los fans de los hombres casados, de las situaciones tan delicadas como el incesto. También entrenadores personales y masajes a cuatro manos. Búlgaros, italianos, franceses y brasileños conforman un universo de clientes, todos ellos fascinantes.
Si te atreves a leer en inglés —o a usar el traductor—, hay muchos más en mi web internacional: daddy and son, the erotic stories.
Ya verás que describo situaciones muy inesperadas. Extremadamente morbosas, y todas ellas reales, fruto de mi experiencia como profesional del masaje Tantra.
Antes de terminar, quisiera dejar claro que nunca olvido cuál es mi oficio. Aunque las tentaciones de la carne son frecuentes —y acuciantes—, tengo claros mis límites profesionales.
Si sientes curiosidad, mira las diferentes tarifas de masaje que ofrezco, empezando por el Masaje Relajante. ¡Estoy seguro de que querrás más!
Nota final
La muerte me merece todo el respeto. El mismo que la vida. Con este relato no pretendo faltar a ninguna persona ni situación. Estoy seguro de que todos sabremos entender los límites y las intenciones lúdicas de un relato como este, aunque incida en un tema que para muchas personas es tremendamente doloroso, además de un tabú.

