Pecados capitales
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Evita estos pecados capitales del masaje

Hay pecados capitales y pecados perdonables. Vamos a hablar de los primeros, que no tienen perdón ni en Castilla ni en León.

Te invito a acompañarme en este análisis sobre los errores más frecuentes que cometemos tanto los masajistas como algunos clientes. No siempre tenemos la culpa los unos o los otros. Por eso digo que a veces los clientes parecen desear que cambiemos nuestro oficio por otro. No obstante, nos corresponde esta responsabilidad: somos quienes estamos «de servicio» y se supone que tenemos el control de la situación.

Pecados capitales y sentido común

De momento vamos a centrarnos en solo cinco, aunque hay más pecados capitales del masaje. Como decía antes, son tan variados como inadmisibles. Mientras hay algunos que los fomentan, hay otros que se quejan de estos errores; nunca llueve a gusto de todos. Por eso hay quienes preferirían que los cometiéramos. ¿Por qué?

Deberíais tener unos criterios comunes. Deberíais poneros de acuerdo todos los masajistas».

Esto es tan imposible como impartir clases de sentido común. Además, si existe una ventaja en nuestra sociedad del consumo es la de la diversidad como opuesta a las uniformidad. Así hay más opciones para elegir, que existe gracias a esta variedad de la oferta. También es cierto que cada cosa debería llamarse por su nombre. Confundir a la clientela con eufemismos no es honesto. Ni práctico. No querrás tener que «investigar» cada vez que encuentras algo interesante. Si en realidad lo que deseas es disfrutarlo, claro.

En la variedad está el gusto

Tanto profesionales como consumidores somos libres de elegir. También respecto a cuánto cobramos y cuánto pagamos. Hay bolsillos para cada rango de precios. Sí, hay clientes que son indiferentes a la calidad porque tienen como única prioridad el precio.

En el extremo opuesto están quienes se informan muy bien antes de contratar cualquier producto o servicio. Éstos suelen priorizar todos los aspectos de la calidad.

Ojalá los masajistas de 30 € fueran profesionales y te realizaran un masaje correcto. Además de morboso, sano, higiénico, erótico o lo que estés buscando. Ojalá coincidiera lo que describen con veracidad el servicio que prestan. La culpa no es totalmente de estos chicos. Muchos acaban reduciendo un trabajo excelente a una simple masturbación. Porque este tipo de clientela que paga 30 € no quiere nada más. Es así de triste. En resumen, quienes cobran 30 € lo hacen porque se rebajan y adaptan ante las preferencias de la clientela, en vez de mantener elevada su propia estima. Estos precios son también producto del miedo.

¿Y si no viene nadie?»

Pero vienen; pocos, pero vienen. La clientela está formada de individuos que estudian las diferentes ofertas. Algunos prueban diferentes masajistas, y tras probar 10 o 12 se quedan con el que más les satisface.

Los 5 pecados capitales del masaje

Todos los pecados que arruinan el masaje se podrían reducir a un solo concepto: el del engaño. Pero hay muchas formas de engaño. Seguramente a cada persona le afecta o molesta una más que las otras.

Engaño

Cualquier «falta de rigor» suele ser intencionada. Si es intencionada estarás de acuerdo conmigo en que se trata de un timo. El timo es una mentira premeditada y por lo tanto consciente. Forma parte de un plan para atraer al cliente y «darle gato por liebre». Nadie repite contratando servicios que lo han decepcionado por engaño. A nadie le gusta sentirse engañado. Que conste que ya no digo «estafado».

No sé Paco, estoy muy escamado con todos vosotros los masajistas eróticos. Ya he pagado 100 € por una especie de toqueteo absurdo. Encima, en un sitio de mala muerte. Tengo miedo que me ocurra lo mismo contigo».

Avaricia

Existen masajistas que desean ganar dinero a expensas de lo que sea. Los hay que cobran una tarifa excesiva por lo que hacen, y otros eligen todo lo contrario. Hay quienes cobran «solo 30 €» por una paja. Y una paja no es un masaje. El cliente que busca un masaje erótico o un masaje Tantra no desea que le hagan una paja. Y menos si solo dura 10 o 15 minutos. No tiene nada que ver con la experiencia de un masaje de verdad.

Eso ya me lo hago yo sin salir de casa y me sale gratis».

Impostura

Los masajistas falsos o simples impostores. No tienen ni idea de ningún tipo de masaje. Están convencidos de que el masaje erótico consiste en tan solo masturbar a los clientes. No se toman la molestia de realizar un curso ni tan siquiera de toma de contacto con el masaje.

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Masajistas impostores.

Ya no hablo de conceptos de Tantra, ni de talento para el masaje, ni de actitud erótica. Aunque son cosas innatas en muchos pero que no todos quieren aprender. El único objetivo es facturar. Alguien les ha dicho que así se puede ganar dinero. No fidelizan a sus clientes, en consecuencia nadie vuelve. Una vez te han sacado el dinero van a por el siguiente.

Duran poco tiempo. Engañar también es un esfuerzo y los agota que el «boca a boca» los penalice e incluso los perjudique. Necesitan un resultado rápido. Son impacientes, de modo que dejan este trabajo cuando se dan cuenta de que cualquier negocio necesita tiempo de maduración. Lo que parecía tan inmediato y tan rentable resulta que es también un camino arduo y que pide esfuerzo. Y no contaban con eso.

Impuntualidad

Considero la impuntualidad como una falta de respeto de primer orden. Un buen masajista se presenta a la hora que lo solicitas. Un buen masajista lo tiene todo a punto para ti a la hora que se establece de común acuerdo. Cualquier profesional de cualquier ámbito debería ser puntual —al igual que los clientes.

Falsedad

Hay falsedades de todo tipo. Desde el uso de fotografías «robadas» —sin comillas. Hasta la descripción de un servicio que no se corresponde con el que se presta.

Paco, he encontrado muchos anuncios de tipos que usan tus fotos. Y en varias ciudades de España. ¿Es que haces «tournées» por la Península?»

Este es otro tipo de impostura. Los clientes que desean un masaje conmigo no volverán a visitar el estudio de quien los ha engañado. Aunque sea una vez y aun que fueran buenos. Un engaño nunca viene solo. Solo tengo un número de teléfono:

Ubicación falsa

Dada la ilegalidad de muchos de estos masajistas, no se atreven a publicar su dirección. Te envían a «la esquina de tal y cual, y de allí me llamas». Llamas de nuevo. Te dan otra dirección que te acerca un poco más. Cuando pueden verte secretamente desde una ventana te indican el piso. Para que no mires en los buzones ni sepas su nombre real. Está claro que no esperan que vuelvas. Cambian de sitio, de nombre, de foto robada, de teléfono, de anuncios.

Pecados capitales del masaje gay en Barcelona
Pecados capitales del masaje

Falta de higiene

Este chico no había cambiado ni la sábana de la mesa de masaje. Olía a humedad, a moho y a semen. Esta asquerosidad me impidió disfrutar del masaje».

Y es que los masajes baratos no dan para más. El masajista necesita reutilizarlo todo: aceite con pelos —y otros fluidos— del cliente anterior, la misma sábana de tela. Puede que no te infectes de nada, pero soy de la opinión que más vale prevenir. Para mí y para mis clientes la higiene no es negociable.

No me permitió que me duchara, me fui con todo el cuerpo lleno de aceite y la ropa empapada».

La higiene no solo existe antes y durante el masaje. También es relevante en cuanto a las condiciones de trabajo del masajista. Que te afectan a ti de forma directa. Tienes derecho a ducharte tras el empleo de aceites y cremas sobre tu cuerpo. En verano el aceite se pega a tu ropa y multiplica la sensación de bochorno. Del bochorno se pasa al ahogo. ¿Y si tienes una reunión de trabajo? ¿Estarías cómodo, sin ducharte?

¿Qué garantías de higiene me da un tipo que ya me recibe empapado en aceite? ¿Cuándo se duchará? ¿Es el mismo aceite del cliente anterior? Uyuyuyuy…»

Pecados capitales del masaje

Creer que el masaje erótico es sexo es otro error frecuente. Además, lo cometen tanto masajistas como clientes. Es pecado capital cuando son los masajistas quienes inducen a este engaño. Creen que de este modo van a conseguir un número mayor de clientes. Pero se equivocan. Los hombres que buscan sexo no buscan masaje, y viceversa. Existen diferentes oficios para cada necesidad. De todos modos, no siempre está clara esa división tan fina entre el masaje y el sexo. Analízalo conmigo en «límites entre el masaje y el sexo«.

Existen más pecados capitales del masaje

Los iremos viendo en futuros «posts». Cada vez que publico un tema me llaman personas preguntándome por temas relacionados. Muchas veces eres tú quien me da ideas o me abres la mente. Así logro tener en cuenta otros conceptos que no son tan evidentes a primera vista.

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