Tus razones para la infidelidad
Entre las razones para la infidelidad existen factores voluntarios a involuntarios, pero también reactivos. Antes que nada, empecemos por investigar de dónde viene el concepto básico de la infidelidad.
La infidelidad sexual es un comportamiento humano que se estudia a partir de la introducción de la moralidad en los grupos humanos. En realidad es una conducta común en todas las especies animales, que no necesita ni merece juicios. Pero en el humano adopta una dimensión ética muy especial. Y siempre aplica un juicio de valores. ¿Por qué?
Humanidad e infidelidad
Según me decía un cliente:
La infidelidad no existe. Lo que existen son personas que observan lo que hacen los demás. Tiene nombre solo porque existe una moralidad que vigila a los demás y que la ha bautizado así».
Durante una extensa conversación sobre este tema, este chico me transmitió una idea que me resulta muy interesante.
Solo existen las cosas a las que ponemos nombres, y de entre éstas solo los conceptos negativos nos pueden herir».
Hablar acerca de algo hace que eso sea real. Evidentemente, hay que observarlo, y eso significa discernir, analizar y nombrar cada fenómenos. Quizá es aquí donde nacen los fenómenos. Según este chico, la infidelidad no se puede aplicar al reino animal, donde ningún individuo juzga a los demás de su especie, ni siquiera los biólogos. Desconozco hasta qué punto es cierta esta afirmación. Quizá un primatólogo pueda comentarlo.

El deber de la Genética
Los antropólogos apuntan a que la infidelidad tiene su origen en la idea de la descendencia. Un padre solo cuida de los hijos que ha engendrado él, y no los de otro macho rival. Y una hembra desea tener la exclusividad genética de su pareja para sus hijos. Llámalo supervivencia del individuo como parte del clan que se ve a sí mismo como parte de la especie. Evitar la consanguinidad y las consecuencias genéticas es parte de la idea.
Con el devenir de los milenios las religiones se han encargado de transformar estas precauciones en normas morales. Las grandes civilizaciones han nacido alrededor de religiones o culturas que han consensuado —o quizá impuesto— sus normas de convivencia. Todos sus integrantes debían acatarlas. De su desobediencia nace el concepto de culpa, de falta, de delito y de pecado. Y con el pecado aparecen el insulto y lo más temido: el castigo. Hoy en día tanto la descendencia genética como las ideas acerca del género han evolucionado.
Masaje e infidelidad
Volviendo a nuestros días, me encuentro con clientes con quienes hablo de estos temas. Se preocupan por este tema especialmente los que están casados o tienen pareja. Resulta lógico. En algún punto de sus mentes y corazones está la idea del pecado, de la deshonestidad. Lo más común es que aporten excusas o razones para actuar como actúan. Llámalo «justificación», aunque hay quien afirma:
Un masaje no es una infidelidad. ¡Es un masaje, coño! El sexo es otra cosa. Aunque me corra, pero es otro tipo de experiencia. Para mí no tiene nada que ver».
Otros, en cambio, comentan:
Mi novio no me da lo que necesito, y lo sabe. Porque lo hemos hablado miles de veces. No me dedica ni ternura ni tiempo, ni entiende mis deseos. Así que no se toma la molestia de compartir conmigo lo que yo le digo que necesito. Ha sido un paso muy grande decidir venir a verte. Porque sigo enamorado de él. Pero me va en ello mi salud mental. Además, la vida pasa muy rápido y quiero vivirla».
Muchos de los hombres que llegan a verme cargan con alguna de estas razones sin haberla nombrado todavía. No buscan una aventura: buscan un espacio donde ser ellos mismos durante una hora. Sin juicios, sin explicaciones, sin consecuencias. Un lugar donde el cuerpo recupera lo que la pareja —o la vida— le ha ido quitando. Eso es, en el fondo, un masaje sin culpa.
Razones para la infidelidad
La infidelidad tiene distintas razones y causas. De modo que tendrá distintas consecuencias. Al igual que varios afluentes van a entregar sus aguas al mismo río. Vienen de sitios distintos. Porque son muy variadas las causas que nos impulsan a encontrar placer en lugares «alejados» de nuestras parejas.
- Adictos al sexo
- Sexo compulsivo
- Pareja disfuncional
- Afán de variedad
- Pareja frígida
- Venganza
- Llamar la atención
Seguramente existen más razones para la infidelidad que estas tan obvias. De modo que en ocasiones la infidelidad es una consecuencia, mientras otras veces el origen de algo más. Así que el deseo de ser infiel te utiliza a ti, o tú lo utilizas con otros fines. Pero siempre es un detonate capaz de poner en marcha otros procesos personales.
Cuatro razones para la infidelidad
- Hedonismo
- Falta de sexo en la pareja
- Intereses divergentes
- Arma arrojadiza o castigo
- Adicción al sexo
Para muchos hombres la sexualidad y el erotismo son simples herramientas de placer. Las viven con naturalidad, y saben complacer sus deseos de un modo espontáneo. Como el placer de la gastronomía. Su intención no es la de chocar o enfrentarse con ninguna norma establecida. Es un tipo de espontaneidad muy envidiable. Los llamo «hedonistas» porque el disfrute de la vida y de sus placeres es el motor de sus actos.

En cambio, el motivo más triste para la infidelidad son algunas situaciones de pareja. Ya sean voluntarias o no, porque frecuentemente son el resultado de otros condicionantes externos a la pareja. Familiares enfermos, problemas laborales, por mencionar solo dos. Me parecen graves cuando es la pareja quien decide «cerrar el grifo» de la comunicación corporal.
Mi relación de pareja está coja. Porque para mí el sexo es uno de sus pilares».
Corresponde a cada uno valorar si esta situación es soportable. Y hasta cuándo y hasta dónde. Es decir, si se ve compensada por otras ventajas de la vida en pareja. Quizá la decisión de continuar con una pareja no totalmente constructiva derive en infidelidad.
También existen parejas cuyos miembros evolucionan en direcciones distintas. Con el tiempo, uno desarrolla interés por fetiches que el otro no comparte. Más allá de los roles, que también son flexibles o, en la terminología actual, fluidos. Si ambos no experimentan la misma fluidez, dejan de encontrarse en sus espacios comunes habituales.
Aunque no lo creas, muchos hombres no son conscientes de que son infieles porque desean castigar a otras personas. «Ojo por ojo, diente por diente». Así, sus actos tienen la intención de herir a su pareja. Ya sea de forma consciente o inconsciente.
El valor de la pareja
Como ya saben quienes me leen con asiduidad, tengo opiniones críticas acerca de la figura de la pareja. Existen las parejas transaccionales y muchos otros tipos de acuerdos bilaterales —y unilaterales— de convivencia.
Porque con frecuencia supeditamos el valor social que tiene «estar en pareja» al beneficio emocional que aporta en realidad y viéndolo objetivamente. Hablo en general. Existen casos muy honrosos de relación perfecta, equilibrada y muy constructiva. ¡Cómo no! Si deseas conversar acerca de este tema o cualquier o otro relacionado con el masaje Tantra, llama! ¡Nos vemos pronto en Barcelona!
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