Nuevos trucos para seducir a un masajista
Seducir a un masajista erótico podría parecerte fácil. Porque estamos acostumbrados a todo tipo de ofertas, ayudas, incluso a tentaciones difíciles de rechazar. Muy difíciles de rechazar. Sigue leyendo, verás que ¡hay de todo! Hemos un repaso de los distintos tipos de clientes.
Lee hasta el final para conocer el truco definitivo.
Seducir a un masajista erótico
«Te invito a cenar».
«¿Qué tengo que hacer para que seas mi novio?»
«¿Te apetece quedar otro día y follamos?»
«Yo es que te pongo un piso y te retiro de este trabajo».
«Tengo una casa en la Côte Azur, vente a pasar un mes».
«Te envuelvo de regalo y te me llevo»
Aunque estos son solo unos pocos, ya ves que existen ejemplos ingeniosos, humildes y sinceros. Los hay que te estremecen e incluso te emocionan. Y los hay desafortunados. Los hay también que son aficionados a las pruebas de resistencia como parte de un juego de rol.
Por qué seducir a un masajista erótico

El motivo es que el masaje erótico es una experiencia muy especial. Y los masajistas somos hombres preparados para seducir. Captamos primero con atractivo físico, luego con las artes del masaje. No es de extrañar que existen clientes que se confunden. Y es que la sensualidad, la ternura y la intimidad son momentos poco frecuentes en la vida de muchos hombres. Ellos mismos caen en la tentación de crearse una ilusión de pasión sublime, teñida de señales de un destino novelesco.
Las ofertas tentadoras
Cada uno tiene una estrategia personal para tantearte y para ver hasta dónde puede llegar.
- Sumas de dinero
- Viajes
- Negocios
- Sexo
- Matrimonio
- Propiedades
- Promesas fantasiosas
El «salvador»
Aunque la propuesta que me parece la más lamentable aparece cuando el cliente asume que el masajista no tiene pareja ni futuro personal. Imagina al masajista solo en este mundo, carente de cariño o incluso de un proyecto vital. Asume incluso que no tenemos a nadie con quien disfrutar del sexo. Son clientes que se sienten «salvadores» y que te tienden esa mano que te rescatará de una condena.
También prometen una dignidad humana superior. En realidad, y sin ser conscientes de ello, asumen que el masajista tiene poca dignidad —o menos que ellos. Ya imaginas que es un punto de partida tan equivocado como un reflejo distorsionado. Todos sabemos que este es un trabajo servil, duro. Para muchos es un oficio que roza con la prostitución. Pero es un oficio digno porque lo hemos elegido conscientemente. Además, la dignidad se la hace cada cual.
Es cierto también que hay masajistas que viven su oficio como un patíbulo. Para ellos el dinero es la única motivación, y siempre tienen esa frase a punto de «el mes que viene cuando haya reunido lo que necesito para agrandarme la polla, se acabó». Y éstos son las víctimas más propiciatorias que este tipo de cliente espera «salvar» o incluso «redimir».
Otros en cambio hacemos de nuestra vocación un disfrute. Me cuento entre ellos. Mi trabajo consiste también en la alegría de compartir felicidad y placer.
El «listo»
Los hombres de negocios más avispados creen que trabajas menos de lo que quisieras. Asumen que necesitas más ingresos y que por consiguiente participarías en cualquier tipo de negocio, incluso «alegal». Ya ves que la imaginación de algunos no tiene límites. Sin embargo unos pocos masajistas —entre los que me cuento— tributamos porque tenemos nuestro negocio legalizado en todos sus aspectos. Aunque no abunda, sí existe el masajista profesional. Y el cliente listillo nos da por imposibles.
El «irresistible» sabe seducir a un masajista
Hombres que se creen con un atractivo fuera de lo común. Están convencidos de que solamente atendemos a gente mayor, a hombres feos e incluso «menos dotados» que ellos —cito textualmente.
«Confiesa que te gusto».
Creen que nos hacen un favor ofreciéndonos tener sexo con ellos. Aunque en realidad el propósito es no pagar por nada.

Muchos piensan no hay sexo de mayor calidad que el que se hace con ganas y sin cobrar. Y creen que con ellos será así. Porque son irresistibles —acompáñese del gesto «anuncio Martini 1998» resiguiendo el labio con el pulgar, gafas de sol puestas, cabello engominado.
Seducir a un masajista es así de fácil para ellos. Están convencidos.
Pero es complicado hacerles ver su error —y de nada sirve. Por no ofender no les contamos acerca de otros clientes incluso más interesantes. No importa si más jóvenes o más maduros. Algunos de ellos con un trabajo mejor. Especialmente hombres que saben estar porque tienen una educación muy superior. Ajenos al «fantasmeo».
¿Quieres más sorpresas?
Alucina, porque muchas veces estos hombres tan «interesantes» «bien dotados» y tan «ricos» son los más tacaños. Piden masajes baratos y sesiones cortas porque están acostumbrados a que otros masajistas caigan rendidos —mejor dicho, engañados— a sus pies. Esta idea suele ser el reflejo o la consecuencia de su propia autoestima baja y dignidad irrisoria.
En realidad quien cae antes en la seducción es justamente este tipo de cliente. Podríamos decir que es quien es víctima de sus propios deseos. Es el cliente quien elige este servicio y quien disfruta voluntariamente —aunque no siempre de forma consciente— de ser seducido.
El cliente seductor de verdad
Los clientes que seducen de verdad lo logran por su autenticidad. Lo que hechiza es justamente la ausencia de toda pretensión y su comportamiento espontáneo y sincero.

El cliente seductor es un hombre que sabe en qué lugar estamos ambos. Entiende que el masajista presta un servicio y que él es el usuario. Valora nuestro trabajo, lo agradece y no miente poniendo fechas para la siguiente sesión. Jamás tiene la intención de seducir. Simplemente seduce porque se produce esa química personal.
El «catapultador»
Hay algunos clientes avispados que creen adivinar un gran negocio en nuestro trabajo. Me han llegado a ofrecerse como «manager» para multiplicar mis ingresos.
Mira Paco, este negocio tuyo, con mi ayuda lo ibas a multiplicar por lo menos por 10. Pasamos la noche juntos y te voy contando».
Simplemente empleando estrategias de promoción y de redes sociales. O buscando un local mayor, más céntrico, más lujoso aún. O añadiendo a mi equipo una corte de 12 masajistas más que yo mismo formaré.
Ya ves que seducir a un masajista requiere de grandes esfuerzos intelectuales, creativos y de estrategia empresarial; es así de complejo. Pero vale la pena.
Creen haber captado e interiorizado los engranajes secretos de nuestra industria. Por consiguiente pueden asumir un rol vital no solo para mejorarlo sino para «catapultarnos al estrellato».
El masajista cómplice
Los «masajistas cómplices» son otro cantar. En pocas palabras, son grandes profesionales en busca de trabajo. Vienen desde países y ciudades distantes. La mayoría tienen intención de quedarse un tiempo en Barcelona —por ejemplo. Se ofrecen para revelarnos secretos inconmensurables a cambio de trabajar juntos —y beneficiarse de mi clientela.
Un ejemplo consiste en los que empiezan por solicitar un «intercambio de masajes». Casi siempre son ellos quienes recibirían el primer masaje. Ya ves que, sin siquiera tener que rascar un poco en sus intenciones, resulta que todas las ventajas son para ellos. ¿Por qué siempre necesitan a otros masajistas para forrarse si ya tienen la fórmula del éxito? El concepto empieza con «simbiosis» pero acaba siendo «parasitismo».
El coste de seducir a un masajista erótico
Como resultado, el coste depende mucho de lo fácil que sea el masajista en cuestión. Y de la cantidad de trabajo que tenga. Suelo tener mucho trabajo. Igual que los masajistas exclusivos que se anuncian conmigo. Nos gusta nuestro trabajo y no tenemos intención de dejarlo por una aventura —o unas promesas— de tres al cuarto. ¿Esperamos a alguien aunque no lo sabemos aun? Cáscaras, ¡qué ciegos estamos!
Por fin, la realidad
Estos son los masajes que podemos ofrecerte:
- Masaje relajante
- Tantra prostático
- Masaje desnudo
Además, puedes elegir duraciones de entre 45 minutos y dos horas. Para los más extremos, hemos incorporado duraciones de 30 minutos y de 3 horas. Unos quieren tanto ¡y otros tan poco! Si lo que deseas de verdad es un masaje Tantra excelente, sigue explorando esta misma web.
¡Nos vemos pronto en Barcelona!